Comunicar no es tarea fácil

Comunicar no es tarea fácil

Asociar a la comunicación los ‘palabros’ low cost se ha convertido en nuestros días en una redundancia innecesaria, porque la gestión de la misma, al igual que la función periodística, salvo para cuatro firmas divinas, hace años que se mueve en números que están por debajo de las nóminas de un ‘mileurista’. Así es la triste realidad y lo peor, que en ese inexorable camino a los infiernos, poco hemos hecho por remediarlo los que nos dedicamos a ello.

El día que los medios perdieron el privilegio en exclusiva de informar, también perdieron en competitividad, perdieron la oportunidad de erigirse en valor al contrastar, se lanzaron al fango de ganar la batalla de una visibilidad virtual que, sin embargo, sigue sin ofrecer un rédito claro en lo monetario.

Pero el problema es tan complejo que ya no solo se reduce a que la red lo puede todo, hace tiempo que la desconexión de la palabra escrita se aleja paulatinamente de las generaciones que llegan a las aulas: se lee menos y tampoco parece que se incentive el hábito. En cuanto a otros soportes: la televisión ya es, prácticamente, solo entretenimiento y la radio, pese a mantener el tipo, ve como envejece su audiencia.

La prensa escrita tampoco ha sabido sacudirse el efecto manipulador al que somete el poder, ya sea público (diferentes administraciones) o privado (grandes corporaciones) y, finalmente, las dos plagas de nuestro tiempo: la saturación, a la que no entro ni a calificar y la inmediatez, tantas veces innecesaria que nos impone el día a día, nos aleja de los periódicos si tenemos que esperar a leerlos el día siguiente.

El periodismo solo tendrá sentido si recupera el buen hábito de contrastar y explora la función de profundizar. Entiéndanlo, para ser los primeros ya está la red, para informar y contrastar deben estar ellos, los medios.

Y volviendo a la idea inicial ¿Sí los medios funcionan de baratillo, cómo va a ser la comunicación corporativa o empresarial? Pues casi igual en la mayoría de los casos.

Está claro que lo digital nos ha permitido muchas licencias y reducción de costes, pero eso no es óbice para que entre las empresas u organizaciones se expriman presupuestos mientras se mantienen o incrementan las obligaciones.

Respeten, pues, la función de la comunicación, la misma que en otro tiempo permitió días de gloria para los que apostaron por ella.       

De acuerdo, mola pagar menos, es algo que hemos trasladado a todos los niveles de nuestra existencia, ya sean descuentos, bonus, cupones, rebajas… Pero no perdamos ni la educación, ni el respeto a ninguna profesión ni a los profesionales que las desempeñan y devolvamos al periodismo, la profesión más bella del mundo y, por ende, a la función de la comunicación, adaptada a nuestros digitales días, el reconocimiento que merecen.

Comunicar no es tarea fácil, no lo olvide, lo fácil siempre fue callar, mirar a otro lado, no posicionarse…

Pere Ferrer Sanchis. Responsable de comunicación en Agua y Sal Comunicación. @perefe

  

    

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