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Granos, Melrose Place y RRSS

Controlar cada palabra. Pensar los adjetivos, elegir las pausas y los verbos, corregir y editar los textos a voluntad y cuantas veces se quiera (menos en Twitter), es el p(l)an de cada día en RRSS. Pero, ¿qué pasa con la vida real?, ¿existe el pánico a la naturalidad de las interacciones interpersonales no pasadas por el filtro Clarendon?

Hoy reflexiono sobre la costumbre de controlar todo lo que colgamos en nuestros perfiles sociales. A veces lo hacemos casi inconscientemente, ¿lo habías pensado?

Resulta que desde que podemos cortar, mejorar, añadir y poner súper filtros buscamos, muchas veces de manera inconsciente, la imagen que queremos transmitir a nuestros seguidores. Sin pensar puede que le dediquemos un ratito a mejorarlo todo hasta que estemos satisfechas con el resultado. Si lo conseguimos lo colgamos esperando todos los Me gusta que nuestro ego quiera recibir y si no, si no puede que nos quedemos con la sensación de que no hemos sido lo suficientemente graciosas, simpáticas, inteligentes, creativas o guapas. Ay mare, ¿a dónde hemos ido a parar? Medir nuestra capacidad, inteligencia o valía por un puñado de Me gustas puede parecer absurdo, y pasa a diario. 

Ser conscientes de nuestro ego

Si somos conscientes de que nuestro ego se alimenta de Me gustas y que jamás está contento con lo que tiene (el estómago se le ensancha, parece) es más fácil detectar estos pensamientos y dejarlos ir. Es decir, podemos usar las RRSS para los objetivos que queramos sean los que sean: vender productos, ofrecer servicios, dar a conocer una marca, contactar con amigos, ampliar nuestro círculo, compartir… y no sufrir cada vez que vamos a publicar o que no conseguimos los Me gustas esperados para nosotros o para nuestra marca. Porque al final del día puede que los Me gustas de 10 personas sean reales y los otros 50 o 100 ni sepas de dónde salen o qué intenciones tienen, si es que saben que le han dado Me gusta a tu publicación.

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Granos o Melrose Place 

No podemos controlar el grano que nos sale cuando salimos a la calle y sí disimularlo con un filtro chachi en Instagram. Miedo.

Yo me inclino por el término medio, justo donde está la virtud. Edición y retoque vale, bien, pero con cabeza, sentido común y trellat. Para mí lo demás es vivir en Melrose Place, donde era modelo de pasarela hasta el que limpiaba la piscina mientras Amanda se esturufaba el pelo en la tumbona pensando en Jake. Me quedo con mi grano.

Bonus #ProgramaDIPTIC

Es cierto que las tecnologías de la información y la comunicación se han convertido en una extraordinaria herramienta presente en todos los ámbitos de la realidad científica, cultural y social que satisface necesidades de relación, aprendizaje, curiosidad, ocio y diversión. Entoces, ¿dónde están los límites de su uso? Las primeras Jornadas DIP·TIC de Programació de Las Naves, Centre d’Innovació organizadas por la Diputació de València, reflexionarán, el próximo 27 de marzo de 9 a 14:30 horas, sobre estas cuestiones y otras relacionadas con la aproximación a las intervenciones preventivas en tecnologías desde el ámbito local.

Además, podrás conocer de primera mano el último estudio de detección de necesidades sobre el uso de las tecnologías en menores de la provincia de València realizado en el #ProgramaDIPTIC.

¡Y la entrada es gratuita!

María de Quesada, gestión de redes sociales y contenidos en Agua y sal Comunicación. Yoga en www.mariadequesada.com

@MariadeQuesada

 

 

 

 

 

 

 

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