Imagen o palabra ¿y tú de quién eres?

Del papel couché al papel borrego En un tiempo en el que la profesión periodística se descompone por desuso, por falta de ‘norte’, por escaso rigor y menos calidad en los contenidos, por malos sueldos y nulo corporativismo pedagógico… paso de seguir.
En un momento de sobre saturación que no de información que pota la red; en un presente en el que te rasgas las vestiduras, al menos yo lo hago, cuando ves un programa de estudios de 2º de la ESO, o cualquier otro, para el caso es lo mismo. Cuando hay personas que ya no recuerdan en qué consistía la tradición epistolar y que ni tan siquiera cogen lápiz y papel para hacer la lista de la compra ¿qué podemos esperar de la palabra? ¿De verdad sigue teniendo fuerza?
Hemos prostituido el lenguaje a través de múltiples canales (chat, sms, guaxap, redes…) y algunos aún diferenciamos entre una meretriz y una señora (algo que, por otra parte, nunca fue fácil), pero qué hacemos con los que no varían su gramática a pesar del canal, qué pasa con los titulados universitarios que cometen faltas de ortografía. No deberíamos haber perdido unas bases que nos situaban a todos al mismo nivel, después allá cada cual con su formación y su especialización. Pero no puedo con los ingenieros que no saben escribir, ni con los médicos que no saben argumentar una idea, por citar dos ejemplos de ‘bata blanca’*.
Hace un par de meses escasos, discutí con un médico especialista en ‘gastro’ que me confirmó un diagnóstico de intolerancia al gluten y me mandó callar, cuando lo único que yo hacía era acabar sus frases, seguramente por mi incontinencia verbal, que me viene de tanto en tanto, o quizás porque me ponía más nervioso su incapacidad para acabar sus oraciones que mi recién adquirida tara. Por cierto, en todos los años de carrera ¿tienen algún módulo/taller de psicología? ¿De cómo dirigirse a un paciente/cliente? Veo los libros de mis sobrinos y me preocupa la cantidad de pruebas tipo test, para no cansar sus manos con el noble arte de la escritura y para no forzar su cerebro más que con conceptos cortos, asépticos y bien empaquetados.
Me agotan mis alumnos (salvo honrosas excepciones) universitarios, cuando confunden redactar con la labor periodística. Redactar es una tarea de todos en su quehacer diario, ya sea un informe, un discurso, un e mail, una ponencia, unas palabras de bienvenida, un contrato, un convenio, un orden del día, el acta de una reunión, un parte de daños, un diagnóstico, una memoria, un texto para la web, unas palabras de despedida… ¿Sigo? Otra cosa es lo que encontramos en la mayoría de medios: bazofia, también en su mayoría, escrita de manera apresurada. Pero y lo que nos bombardea la red: webs y blogs, principalmente, que asumen la misión catalizadora, antaño ocupada por los mass media… pues eso, nos arrojan más morralla y si quieren incluyen este sitio desde el que les escribo, pero me revuelve las tripas encontrar portales o blogs ‘de referencia’, se supone que especializados y cuyo contenido es humo, por no decir que el contenido ni está ni se le espera. Ahí es donde debería tomar forma el nuevo periodismo y qué me dicen de los seo, los feo y los porculeros del ‘tranqui, yo te muevo en la red y lo petas’.
Me canso de escuchar en foros y debates que la clave del éxito, al menos una parte importante en este nuevo entorno ya 3.0, radica en el contenido. Pero sigo devanándome los sesos en si de verdad le interesará a la mayoría ‘el contenido’, la palabra, la argumentación, la información, la opinión, la idea… o nos basta con una bonita imagen (aunque el copy la haya cagado) que poder mover con el dedito de izquierda a derecha, de arriba a bajo, o ampliar utilizando ya dos deditos y poco más. Espero que no sea así. Porque aunque una imagen valga más que mil palabras, mil palabras bien ordenadas pueden componer una imagen preciosa.
Ejemplos de bonitos titulares:
* Bata blanca: dícese de aquellos titulados superiores, que no solo son titulados sino que además magnifican su condición de ‘superiores’. Pese a que en el fondo también puedan acabar padeciendo de la próstata, acudan al terapeuta, les abandone su pareja o les recorten prestaciones como al resto de mortales.

Marcas 2 – Consumidores 0 (que no consumidor 2.0)

Los consumidores. Los verdaderos triunfadores de la comunicación 2.0.

Esa casta que tantas penurias y abusos ha sufrido y que ahora (parece) ha visto recompensado su esfuerzo.

Esos parias olvidados con unas tragaderas infames capaces de resistir horas y horas de tele tienda en horarios imposibles.

Los mismos que ahora esperan a las puertas del Apple Store el día de su apertura para obtener su ‘juguetito’.

Idénticos a los que han esperado una tortura de días al comprobar que en la tienda ya estaba agotado. Y lo mismo hablo de un smartphone que de una muñeca Monster High.

Los consumidores del rollo táctil, de la aplicación fácil, de la tablet para plantar en cualquier reunión en la que tomar cuatro notas ilegibles en una pantalla borrosa con los últimos restos de margarina ultra diet de tu pareja.

Los chupa sangres de la wifi a toda costa y del geo localizador para largar a cascoporro dónde se encuentran, sin saber ellos mismos en qué punto están en la escala del ‘jhonnymencuentro’.

Los del climatizador bi zona. Los del 3D y smart TV.

El grifo de cerveza instalado en la chaise longue; bueno, con estos comulgo más.

La bebida espirituosa tras el menú degustación. Vamos, el chupito ‘de gratis’ que te jode la sobremesa.

El parrot, el led, el low cost del fashion week, el mega surround, la estación meteorológica de alcoba.

El último gadget para tu nuevo amigo íntimo.

Pues bien, todos ellos, los consumidores son, bueno somos, los triunfadores de la noche. Somos reinas por un día. No, no por un día, nos han dado el mando. Tenemos elPOWER engrasado y listo para usarlo y es entonces cuando: Horreur!

Aguas de Valencia te sube la factura (que no emite, solo te llegan los cargos) un 6% de media. ¿Tendrá algo que ver el agujero de EMARSA?

Iberdrola te envía comerciales masca chapas con zapatos de punta y traje imposible de la boda de su cuñado, él mismo que ha accedido a casarse porque dejó preñada a ‘la Vane’ y aprovecha el régimen abierto de fin de semana para celebrarlo por todo lo alto. Y trata de venderte contratos duales tan imposibles como su estilismo, al tiempo que te explica que aquello de las facturas bimestrales va a desaparecer, porque entre otras cosas están denunciados por hacer lecturas ficticias.

O va Ono y te exige que la solicitud de baja la envíes por fax: ¡en 2014! Y Vodafone te renueva automáticamente sus contratos de forma unilateral sin tu firmar nada, pero si cambias de compañía te sanciona con cantidades astronómicas y para solucionarlo tienes que llamar tú. O el compromiso Bancaja o Bankia o Branquias o cómo mierdas se llamen, que con su código de buena conducta te penaliza si tu cuenta no rebasa los 2.000 €, te cautiva de por vida igual que aquella quebrada CAM con sus asquerosas ‘participaciones preferentes’ que han dejado en la estacada a miles de pensionistas que han querido recurrir a sus fondos, no para pegarse una buena vida, que se la merecen, sino para acudir en rescate de sus hijos, puesto que se han quedado en el paro y no pueden hacer frente a una hipoteca y el banco de turno (quizá él mismo) ha pasado su informe a la central para plantearse, en tiempo indefinido, la dación en pago. Algo que, por cierto, solo he escuchado a la Banca Cívica decir que se muestra proclive a aceptarlo.

O el Banco Popular, al que vas a cobrar un cheque en ventanilla emitido por su propia entidad, en la misma ciudad y te cobra comisión por no hacerlo en la ‘oficina de origen’. ¡Qué miserables!

Pero vas y te cambias la adsl a Iberfone, una filial de la mega Indra que ha pegado el pelotazo con la administración y resulta que su servicio de atención al cliente pasa por llamar a un 902, que además no está operativo los fines de semana (qué consideración con el gremio de teleoperadores).

Y todo eso cuando tiempo atrás escuchaba a un alto cargo de gasnatural, ahora tambiénfenosa que se vanagloriaba de decir que no quería clientes ‘cautivos’, sino ‘cautivados’, instantes antes de lanzar a arrasar con todo a una pléyade de acólitos subcontratados, desesperados por asegurarse las comisiones por captación de cada nueva instalación o cliente.

Y me planto ya, porque esto no tiene fin y no entro en las ‘ventas flash’.

¡Vaya, pues qué poder tenemos los consumidores! Mientras ellas, las corporaciones, viven del contrato que en su día nos hicieron firmar, del servicio de mantenimiento y del seguro. Nos generan la necesidad y nos esclavizan. En definitiva, pagamos por la luz, el agua, internet, teléfono, gas… y creo que bastante, para la mierda de servicio de atención al cliente que presta el 95% de todas ellas.

Por todo ello, aprovecho estos foros y la comunicación 2.0. para, al menos, trasladarles mi queja, que será la de muchos. Ese tipo de quejas que no tienen cabida en sus webs ‘blancas’ o redes en las que se presentan, porque al final, también están ‘capadas’ como eunucos y me cargan sus fotos de banco de imagen a 1$ y sus mensajes sacados de un manual de autoayuda barato de marketing para primerizos.

Empresa de servicios: ¡Enséñame la pasta!

Fan de la comunicación premium

La comunicación ya no es vertical, ni ascendente, ni descendente. La RSC ya no es la bula papal de otros tiempos. En el futuro, es decir ya, ‘las empresas u organizaciones serán sociales o no serán,’ es algo que venimos escuchando por múltiples foros y canales.

Pero en el día a día nos topamos con una Infanta que llega con ganas y preparada a testificar según sus abogados y luego resulta que no pasa de un no sabe, no contesta o no lo recuerdo, en el mejor de los casos; mientras Valenciano habla de sí misma en tercera persona, aduciendo además que: ‘el partido manda a Europa a los mejores’ y Bardem sigue con un lenguaje que es tan tosco y abrupto como su rostro. O el pequeño Nicolás amenaza con ‘cantar’ y no aporta más que balbuceos. Es como si la actualidad, la comunicación que se deriva de ella, tirara millas hacia lo vacuo, lo fácil y llegados a ese punto, me quedo con el menor de los Trueba.

Sin duda, David Trueba ha sido todo un ejemplo de hombre tranquilo, paciente y en los últimos ‘Goya’ nos dio muestras de su ingenio, sutileza, educación y elegancia en sus palabras que no ocultaban veladas críticas, porque no hace más daño el que ladra o insulta sino el que te ofende con retardo, puesto que necesitas unos segundos para notar que su punzada te ha dejado herido de muerte.

Escuchando a este tipo de personas uno entiende entre gozoso y satisfecho que cuando el que gana es un perdedor, entonces, no todo está perdido.

Un Trueba reconocido
Un Trueba reconocido

Esa es la impresión que me dio Trueba, pero también me ayudó un descubrimiento que hice, el del gitano Enrique. Todo un hallazgo, merced a una revista digital, Verlanga, que publicaba un reportaje de dos artistas que gustan de plasmar sus obras en paredes desnudas. A uno de ellos, Txema Rodríguez, se acercó el gitano Enrique y enseguida conectaron. Poco más adelante el contenedor abandonado en un solar, en pleno polígono Vara de Quart (VLC), donde vive el gitano Enrique se convirtió en todo un ejemplo de street art.  Y entendí que la cultura y el arte no sólo nos hacen más digna nuestra existencia, sino que la enriquecen y decoran con nuestros sueños e ilusiones.

El gitano Enrique
El gitano Enrique

David Trueba y el gitano Enrique, pese al abismo que los separa, han dejado de ser esos dos perdedores y disfrutan de un reconocimiento merecido. La misma sociedad que nos los presentaba con indiferencia ha querido ahora devolverles una visibilidad sincera. Y sinceros han sido ellos, baste escuchar los discursos de Trueba en la última ceremonia de los Goya, donde salió hasta tres veces, y nos regaló un alegato coherente, humilde e inteligente. O el propio gitano Enrique que nos invitó a visitar su container de diseño porque el día es muy largo y está solo, sin luz, ni agua, ni radio, ni TV, ni wifi, ni creo que sepa lo que es… Y le encanta recibir visitas y enseñarles su nueva decoración, hecha por unos ‘chavales mu majos’.

El arte y la cultura tienen esas cosas, crees que no te llenan el estómago, pero te alimentan el ego, te dan fuerzas para seguir, para mostrarte al mundo y seguir reivindicando lo que es justo. Y fue justo reconocer a personas/profesionales como Trueba, tras tantos años de nominaciones y justo devolverle ese sitio al gitano Enrique que la sociedad parecía haberle negado.

Me quedo, pues, con la comunicación reposada, una comunicación premium. Me quedo, también, del lado de los perdedores, porque soy uno de ellos, porque llevamos con elegancia la derrota y si algún remoto y lejano día ganamos, lo hacemos también de forma relajada, sin aspavientos, pero disfrutándolo por entero.

gitano 2

La comunicación cívica o cínica

Tengo la extraña sensación de que cuanto más les exigimos a las marcas ese esfuerzo por desarrollar con sus públicos una comunicación personal, que enganche, emocione, que nos despierte los sentidos, que nos llegue… más alejados estamos nosotros de predicar con el ejemplo en nuestra vida cotidiana.

¿Sentimos en directo o sólo lo expresamos de boquilla, o por guaxap? donde es más fácil plasmar nuestra sensación con un emoticono que expresarlo a través de nuestras propias carnes.

emoti

Sigo sin saber si ganamos o perdemos con el paso del tiempo. Desde luego nadie tiene aprendido como desenvolverse, por ejemplo, en un hospital, tanatorio o cementerio, pero me enojan esos comportamientos inmaduros tipo: ‘yo no voy a hospitales, me dan grima’. Está claro que cada uno tendrá sus razones. A veces nos enfrentamos a situaciones extremas y difíciles para las que no hay palabras que aporten consuelo.

Pero tengo la sensación que hay cuestiones que exigen dar la cara y últimamente nos servimos de canales o medios que nos parapetan y nos hacen el trago más llevadero, pero ¿aprendemos con ello o sólo nos sobreprotegemos?

Cuando la comunicación se vuelve esquiva, cuando utiliza otros derroteros nos aleja de nuestro entorno y nos hace por decirlo de alguna manera… más cínicos. Y desde luego, cínico es exigirle, por ejemplo, a las marcas (porque les pagamos) algo que nosotros podamos estar perdiendo.

Nos conmueven los sucesos de Lampedusa, nos ha abatido la marcha de María de Villota (tremendo artículo de mi amigo Fernando Miñana), el trágico y aún inexplicable final de Asunta. La red y los medios convencionales descargan comentarios, especiales, suplementos, homenajes y todos nos sumamos a ese duelo. ¿Pero respondemos igual cuando la tragedia llama a la puerta de al lado, sacude a nuestros vecinos, a parientes o amigos?

Ya no sé si es un mecanismo de defensa el que activa nuestro organismo, pero la estrategia que adoptamos es la de pasar rápido por ello, superarlo porque se hace imposible vivir con ello. Quizá eso nos disculpe a todos, pero no olvidemos que no se le puede racanear un abrazo a un amigo que no halla consuelo.

 

mussol

Yo apuesto por la comunicación cívica frente a la cínica. Cada día aprendo a comunicar para lo malo y para lo bueno. No es fácil. Creo que eso nos forma, nos forja y pese a lo que puedan creer los reservados, esa falta de pudor nos hace más humanos, más enteros. Es la manera más básica de comunicar: dejar aflorar nuestros sentimientos. Es como coger un DAFO y despedazarlo hasta convertir la debilidad en fortaleza.

PD: Hoy he sabido que un mochuelo que inició su migración desde Silla (Valencia) hacia tierras más duras (norte de Europa) recorrió casi 5.000 kilómetros, para sorpresa de especialistas que le colocaron un chip. No habían imaginado que este tipo de ave rapaz, nocturna, pesada, pudiera recorrer una distancia tan grande. La noticia tenía el punto positivo del caudal de conocimiento adquirido por parte de biólogos y ornitólogos sobre esta especie de aves. El dato triste: el chip había permitido hallarla, aunque sin vida ya que fue víctima de un atropello por un vehículo en tierras rusas.

Y dirán ustedes qué tendrá que ver todo esto con lo anteriormente expuesto. Pues mi mente ha activado enseguida ese mecanismo de autodefensa que nos permite sobrellevar las noticias luctuosas de los informativos y he imaginado al mochuelo recorriendo toda Europa a ras de cielo, surcando el Sistema Ibérico, cruzando el Ebro, sobrevolando los Pirineos, disfrutando de las brisas del Loira, pernoctando en la Selva Negra, compartiendo experiencias con otros mochuelos en Polonia y cruzando Bielorusia hasta adentrarse en la estepa rusa, donde seguro se reencontró con los suyos y descansó tras tan largo viaje. Seamos positivos y comunicativos: ¡Cuánto mundo vio el mochuelo!

Pere Ferrer, Partner en Agua y Sal Comunicación // Colaborador en el blog Comunicación de Resistencia