Por mí y por todos mis compañeros

En casi todos mis trabajos he apretado al máximo mi capacidad hasta quedar exhausta. No solo porque el trabajo lo requiriera, sino porque llevo de serie el piloto de darlo todo siempre. Y pienso que llegar a esos extremos no le interesa a nadie, ni a las empresas ni a nosotr_s.

Entonces, ¿cómo regular la energía que le ponemos a las tareas diarias del trabajo y de la vida? Para mí la clave está en el necesario descanso y en el autocuidado.

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