teletrabajo rolex

Mentes flexibles, teletrabajo y el Rolex

En mi primer trabajo de periodista de más de dos meses y con contrato, allá por el 2005, tenía que estar sentada en la silla hasta las siete de la tarde. Daba igual si mi faena del día estaba y la del siguiente también, o si tenía una grabación en Alcoy y me tenía que levantar a las cinco de la mañana.

Por allí paseaba el jefe a controlar cada ratito, a veces como un espía sigiloso, observando qué hacíamos, cómo, si charlábamos, comíamos o nos reíamos. No había llegado FB a nuestras vidas, pero teníamos Google, sms y plataformas que triunfaron en su día como MySpace o FotoLogEn los ratos muertos, que eran bastantes, hacíamos de todo menos trabajar. ¿Qué hubiera sido de ese tiempo de no haberlo dedicado a hacer el chorra sin que nos pillara el jefe? Con veinticinco años tampoco se sabe, es verdad, pero ese tiempo era mío, y hoy sé que es oro: mi Rolex imaginario. En aquellos días me parecía que me comía el mundo con mostaza y trabajando, yo, no tenía límites. Era el perfil perfecto para cualquier jefe con maneras de general, y con las dos horas absurdas de la comida me iba a correr, a nadar y en el peor de los casos al bar a criticar y beber cervezas. Fatal.

La peonza de la vida me ha llevado a tener muchas otras experiencias con más directoras, jefes amor y superiores que siempre han ido a mejor. Y a día de hoy puedo decir que en los últimos tres trabajos todo ha sido flexibilidad de horarios y de mentes y valorar lo que realmente importa, el tiempo. Me gusta trabajar, me motiva y me divierte pero todo esto va de la mano de la flexibilidad y del reloj, que es un Rolex para todos. De esto sabe un rato y escribe divino un compañero de carrera y amigo periodista que dedica parte  de su Rolex a correr la melodía de la flexibilidad por el mundo. Según cuenta David Blay Tapia en su libro ¿Por qué no nos dejan trabajar desde casa?, «hoy, un 60 % de los empleos sólo necesita un ordenador y un móvil. Un funcionario, un contable, un periodista, un ejecutivo, un bróker, un psicólogo. Todos pueden hacer lo mismo encerrados o al aire libre.¿Pero cuál es la clave? La (inexistente) formación». Yo aprendo cada día a trabajar por objetivos pegándome tortas, cuando sería MARAVILLOSO que se formara a los trabajadores y directivos en el teletrabajo y la autonomía laboral.

Trabajando en Yelp aprendí que un buen jefe es un guía, no una madre que te mira mal por llegar tarde o peor aún, un espía detrás de las puertas. ¿Qué más da cuándo y desde dónde alguien haga su trabajo mientras lo haga bien y feliz?, yo creo en el cambio con mucho por hacer. Empresas españolas que no estáis en el siglo XXI, ¡riiiiing, riiiing! La alarma del Rolex. 

@MariadeQuesada

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