Comunicar en 2021

Pararse y escuchar qué opinan las personas profesionales de la comunicación es todavía una virtud que no todas las empresas tienen. Parece que en España, y pleno siglo XXI, la postura de las agencias de comunicación o la figura del dircom están desdibujadas del panorama empresarial.

Muchas personas empresarias viven en una constante crisis de fe con respecto a sus la figura del/de la profesional de comunicación. En multitud de ocasiones vemos como los/las jefes/as deciden los planes estratégicos de comunicación o le dicen a su jefe/a de prensa qué puede comunicar a los medios y qué no. ¿Qué ocurre entonces? ¡Sorpresa! Las campañas, estrategias y demás peripecias que se inventa no funcionan.  

La COVID-19 ha traído consigo nuevas oportunidades en el mundo de la comunicación, nuevas herramientas tecnológicas revolucionarias que permitirán a las empresas en un futuro próximo -porque hay luz al final del túnel- posicionarse y promocionarse de forma rápida y eficaz en el mercado. Porque lo que no se comunica no existe y llevamos casi cien años de letargo con respecto a estas prácticas. Es hora de despertar y de poner el foco en lo que realmente importa: comunicar funciona. 

Retos pospandemia

Con toda seguridad podemos afirmar que las empresas se enfrentan a un reto en cuanto a las formas de comunicar post COVID-19. Las predicciones auguran un futuro muy oscuro, casi negro, para aquellos que no se adapten a la digitalización con gran celeridad. Hoy en día no estar online es casi “Crónica de una muerte anunciada”, como diría Gabriel García Márquez. La era de la comunicación será más comunicativa que nunca y se nutrirá de las nuevas tecnologías para ofrecer servicios hasta ahora impensados, puesto que la innovación sigue y seguirá siendo la tendencia al alza en todos los sectores, incluido este. 

En los últimos años hemos visto cómo las estrategias de comunicación han cambiado radicalmente, cada vez se vende menos producto y más valores. Sin duda invertir en un plan estratégico en comunicación de valores será un must -como en la moda- para las empresas que quieran seguir creciendo. Al hilo de esto último cabría destacar también la importancia en el alma y la pasión como motores de las relaciones, no solo para con los clientes o públicos potenciales, sino también con los las personas empleadas. Esto puede suscitar duda y controversia porque ¿cómo vamos a mostrar humanidad en una era de digitalización? Se puede y se debe fomentar la relación interpersonal, adaptando las relaciones a la digitalización y viceversa. 

Lo cierto es que los/las profesionales aseguran que la pandemia trae nuevas oportunidades en el mundo de la comunicación y es fundamental que las empresas escuchen a los gabinetes de comunicación para aprovechar la situación, porque recuerden: lo que no se comunica no existe. 

Pati Cervera es copywriter, adicta a la moda y a las RRSS. Podéis seguirla en @paticervera_

Somos de radio

El 13 de febrero es la fecha proclamada por las Naciones Unidas como Día Mundial de la Radio.

Es curioso saber que la iniciativa para el establecimiento oficial de esta celebración internacional partió de la Academia Española de la Radio; de manera que, en 2011, la propuesta fue finalmente presentada por la Embajada de España en la UNESCO, así como también por la Misión Permanente de España en la ONU. Ya han pasado diez años desde que la radio recibe este merecido homenaje, pero nos viene acompañando desde finales del XIX cuando se inventó, aunque las primeras transmisiones comenzaran a principios del siglo XX y entre Tesla y Marconi se reparten hoy los méritos.

En Agua y Sal Comunicación nos sentimos muy vinculados a la radio por su función informativa, de inmediatez y a la vez próxima, de acompañamiento, íntima. La radio le da voz a la palabra y nosotros siempre nos hemos identificado con todo lo que implica comunicar de manera transparente y cercana.

Pere Ferrer en Onda Eñe

 

Pere Ferrer y María José Moreno en Onda Eñe
María de Quesada en Intereconomía Radio

 

Patricia Cervera en la radio del CEU

 

Somos de radio y hoy lo celebramos.

Pere Ferrer Sanchís, consultor en comunicación en Agua y Sal Comunicación. Podéis seguir las andanzas de Pere en Twitter e Ig.

 

¿Estamos tontos o somos tontos?

Una cosa les voy a decir, y en plural mayestático, para no dejarme a nadie, incluso a mí mismo, ni herir la sensibilidad de los ‘ofendiditos’: ¿Estamos tontos o somos tontos? ¿Recuerdan que no nos quitamos de encima esta maldita pandemia? ¿Han olvidado que los contagios, ingresos en UCI y muertes con nombres y apellidos no menguan? ¿Saben por qué ‘ola’ vamos ya? ¿Qué tenemos una larga lista de restricciones a las que se suman además multitud de recomendaciones? 

Y viene un temporal de frio y se lanzan en tropel a ver la nieve… Y colapsan carreteras y desvían la atención principal de las fuerzas de seguridad que debían ayudar a transportistas o a las poblaciones aisladas… Además de fiestas ilegales, rescates y aglomeraciones innecesarias… Son tantos los despropósitos, hasta las autoridades no ayudan, de acuerdo ¿qué hace un gobierno municipal progresista y ateo montando una cabalgata de SSMM los Reyes Magos improvisada? Es precís?

Pero no nos están recomendando que nos quedemos en casa ¿dónde vamos? Quo vadis? ¡Qué se nos hace largo el asunto del ‘bicho’, desde luego! Pero quedémonos en casa, seamos más sensatos que nuestros políticos que a cada orden lanzan una contra orden. ¿De verdad vamos a dar crédito a alguno de esos influencers negacionistas solo porque tengan una legión de seguidores? ¿Les recuerdo la máxima de que la mierda debe estar buena, ya que tropecientos mil millones de moscas no pueden estar equivocadas?  Fijémonos con los números ¡espantan! Hagamos caso de los de bata blanca que se están comiendo el marrón a pecho descubierto. ¡Por favor! Un poco de sensatez y cordura o esto se hará eterno.

Llegados a este punto, hace unos días, mientras pasaba un rato con mi padre, al que lo de octogenario ya se le va quedando corto, y yo sin quitarme la mascarilla en ningún momento, recibía por el grupo de Whatsapp familiar la foto de mi sobrino y ahijado. Mi sobrino es enfermero, recién titulado, la pandemia le abrió ya hace unos meses la puerta del mercado laboral. Paradojas de la vida. Hoy ya está en una planta COVID y confirmo que me sorprendió e impactó su indumentaria de batalla (mono blanco con capucha, guantes, mascarilla y gafas aislantes). Era mi sobrino, lo reconocí solo por sus ojos, por su mirada joven, llena de fe y esperanza, de fe en su trabajo, en el esfuerzo y el ímpetu que otorga la vocación de ayudar a las personas y esperanza en la vacuna que ya había recibido ese mismo día.

Y me doy cuenta de que personas como ellos, los que van de blanco, al igual que los de blanco que se han ocupado estos días de despejar rutas y carreteras en brigadas de conservación y mantenimiento, o el ejército, las fuerzas de seguridad, los transportistas, los voluntarios… Todos ellos y muchos más están ayudando a rebajar esos niveles de tontería de una sociedad muchas veces superficial, inmadura, inconsciente, maleducada… atontada. Ayudemos, entre todos, a subir el nivel, por favor, no hace falta ya que nos dicten o impongan una norma, no debería hacer falta, deberíamos ser conscientes, responsables, ya sabemos cómo las gasta esta pandemia, ya hemos vivido un confinamiento. No olvidemos las lecciones que dijimos haber aprendido.

Artículo de Pere Ferrer Sanchís, consultor en comunicación en Agua y Sal Comunicación, publicado en la edición de enero de El Periódico de Aquí. Podéis seguir las andanzas de Pere en Twitter e Ig.

La magia de la intención

Enero (y este especialmente) trae una motivación extra que es la de empezar el año con la página en blanco. Una oportunidad de seguir adelante con lo que funciona en nuestras vidas y para dejar ir lo que no.

 
Una resolución es algo que se decide con determinación, tanto que en uno de sus significados se trata de un decreto, providencia, auto o fallo de autoridad gubernativa o judicial. Las resoluciones y propósitos suponen que si no las consigues has fallado, no has sido suficientemente constante, y en nuestras mentes con tendencia al auto juicio esta sensación puede ser demoledora.
Dejar de fumar, bajar de peso, ir al gimnasio, conseguir un trabajo ideal, una pareja perfecta… ¿te suenan? Muchas veces este tipo de propósitos nos llevan directamente a la frustración porque lo normal es empezar con mucha motivación y después caer en el agujero al ver que no conseguimos nuestros objetivos de manera inmediata. Esta clase de metas nos invitan a machacarnos mentalmente mientras queremos conseguirlas y directamente a sentirnos horriblemente mal si no lo hacemos.
La magia de la intención
Al establecer una intención, el punto de partida es mucho más compasivo y puedes avanzar sin tener ese apego al resultado y disfrutando del viaje. Una intención puede ser: tratarme mejor a mí misma y a los demás, ser más amable, ver el lado positivo, escuchar con más atención, cuidar de mi salud, explorar mi paciencia, soltar algo que no me sirve…
 
Habrá muchos momentos en que no lo consigas pero no habrás fallado porque lo estás intentando, y una cosa que no podemos proponernos es ser la perfección personificada porque no existe más que en nuestras mentes como concepto, y es variable de persona a persona. Eso lo tenemos claro, ¿verdad? Pues te animamos a que este 2021 empieces con una lista de intenciones alineadas con tu bienestar porque ¿sabes qué? Te mereces lo mejor y todo cambio empieza por ti. 
Que en 2021 todas tus intenciones se conviertan en realidades.
María de Quesada es periodista y profesora de yoga. En Agua y Sal Comunicación gestiona RRSS y crea contenidos, puedes encontrarla como @MariaDeQuesada en las redes.
 

¡Salvemos el periodismo que aún queda!

La sangría en el gremio periodístico cada vez es mayor y los males que le acechan cada vez más numerosos, pero dejemos de echar la culpa a todo lo que se menea, por un segundo, y asumamos nosotros alguna. Es triste reconocer que la ausencia de corporativismo ha impedido que nos enfrentemos, al menos, en sintonía a una realidad que cada día que pasa es más cruda.

El periodismo, casi siempre, ha adolecido de una gestión empresarial cabal y seria, y los negocios si no son rentables, acaban por dejar de ser negocios. A los periodistas, también, les ha podido el ego de la exclusiva, algo que tuvo mucho sentido desde el inicio de los tiempos, pero no ahora, desde luego. Y eso ha impedido cierta cohesión. Claro que hay que desvelar desmanes, pero no dejen de informar en el día a día, porque existen muchos canales a nuestro alcance y el foco de la información ya no solo reside en los medios.

Y ahora me dirán, ya, pero los medios aseguran la veracidad. Pues sí, es verdad, la misma veracidad que muchas veces se ha difuminado en aras de una gruesa línea editorial. Qué quieren que les diga, echo de menos aquella Hoja del Lunes, por ejemplo, que se limitaba a informar de forma aséptica y además aseguraba el descanso en una profesión que nunca ha contado con un cómodo horario.

Ahora parece que los lectores o audiencias tengan que hacer una labor de filtrado informativa a la inversa porque muchas veces la información ya viene ‘opinada’ desde las redacciones.

Y luego está esa pléyade de tertulianos o cronistas, como algunos que se atreven a decir que el cierre de delegaciones es una estrategia centralista para que el hilo informativo no pierda su, por otro lado, tufillo mesetario… ¡Buf, discrepo! Porque de ser así es como constatar que los políticos, instituciones, el poder en sí, ha conseguido erosionar la función principal para la que los medios fueron creados: informar de manera veraz e independiente. Al tiempo que se asume lo perniciosa que es la política para el periodismo.

Me duelen muchas cosas de éste, aún así, apreciado gremio, tantas que podría alargar la columna como un rollo de papiro romano. Pero defiendo el valor de la información y la comunicación como funciones básicas y esenciales en un sistema democrático. Por eso, quizá ya el último cartucho que nos quede sea la creación de un colegio profesional que ejerza esa función de salvaguarda y escudo, por encima de un, hasta ahora, asociacionismo al que le faltan recursos y le sobra, en algunos casos, un innecesario poso ideológico.

La función informativa debe aspirar a vivir de sus lectores / suscriptores y si está perdiendo muchos, pensar cómo recuperarlos o ganar otros nuevos. Y los ingresos por publicidad deben mostrar un equilibrio entre lo público y lo privado. Y por cierto, el reparto de las campañas públicas debe ser tan ecuánime como riguroso, no arbitrario y sectario y cuando esto sucede, algo que seguimos viendo aun cuando cambian de color los gobiernos, perdemos todos. Pierde la sociedad, pierde el periodismo y se echa a perder el político.

Y llegados a este punto, empecemos a preguntarnos si el mal viene más lejos de Almansa. ¿Cuántas generaciones que vienen por detrás nuestro han crecido ya sin leernos (prensa), escucharnos (radio) o vernos (TV)? Hay otros mundos y parece que los periodistas y el periodismo seguimos sin reparar en ello.

Desde luego, esto da para mucho. Si tienen a bien seguirnos, seguiremos reflexionando, con el honesto objetivo de que el periodismo pueda seguir informando.           

Artículo de Pere Ferrer Sanchís, consultor en comunicación en Agua y Sal Comunicación, publicado en la edición de diciembre de El Periódico de Aquí. Podéis seguir las andanzas de Pere en Twitter e Ig.

Nuevos tiempos, nuevos modelos, también para los medios de comunicación

En Agua y Sal Comunicación no dejamos de darle vueltas a un asunto. Si estamos apoyando a sectores y colectivos tan diversos como el del pequeño comercio, juguete, construcción, náutica, hostelería o deportes, entre otros, en su adaptación a este nuevo escenario. ¿A qué esperan los medios de comunicación?

Hemos visto o constatado como crecen las audiencias, lectores y páginas vistas en estos últimos meses, que ya nos parecen un lustro, al tiempo que ellos han sufrido al ver como menguan sus ingresos por publicidad. La crisis es así de cruel y contradictoria.

Ya no vamos a incidir en el exceso de canales, medios o soportes, en la inmediatez de las redes que secuestran el concepto de ‘primicia’ y desvirtúan la noble función informativa, la desafección creciente de los públicos, sobre todo, de las nuevas generaciones, la precariedad que afecta a la calidad del producto… Son tantos los detonantes negativos que insistimos en la necesidad de que los periodistas, los medios de comunicación y el periodismo, en general, encuentren ese nuevo espacio de rigor frente al ruido, de información de calidad y que despertemos nuestra conciencia y nuestro bolsillo a la hora de asimilar que bien valdrá la pena pagar por ello.

Desterremos esa idea superficial y fallida del ‘periodismo ciudadano’, sin que el ciudadano se aleje del periodismo, porque ‘dar’ con la información y ‘darle’ forma, es una tarea tan importante como cualquier otra y así debemos reconocerlo.

¿Pagamos por nuestra conexión de red, por una plataforma digital para ver cine o series, por el fútbol, por un videojuego online…? Paguemos, pues, por estar bien informados. Esa es la tendencia para que el periodismo recupere su independencia y su prestigio. Son nuevos tiempos y se imponen ya nuevos modelos también para los medios.

Poco a poco vemos como se producen nuevos intentos y desde esta humilde parcela, como facilitadores e intermediarios de la información, les animamos a ello. Nos llegan ejemplos dentro y fuera de nuestras fronteras; desde luego, fuera siempre van por delante. Pero conviene generar ese nuevo hábito de hacer valer la información y cobrarla para que el ciudadano se la tome en serio.

También es verdad que si el papel entra en caída libre es porque las cabeceras no han encontrado o buscado la fórmula para seguir siendo visibles en la calle, en el punto de venta que tanto han desatendido. También es verdad que los ingresos de publicidad convencional no son lo que eran, máxime en estos tiempos y sabemos de la rígida reticencia de los anunciantes a salir del papel. Pues adelante, pues, con el modelo de suscripción, de las aportaciones flexibles y voluntarias, de los foros, eventos o debates con patrocinios… Rastreen el mercado y busquen sus opciones, pero no dejen de informar de forma veraz, la sociedad necesita medios libres, estables e independientes.

Días atrás leíamos que cerca de 350.000 usuarios ya pagan por leer información digital en España. ¡Es un primer paso!

Pere Ferrer 

Viajar en el Puente de Octubre en 2020, así lo hemos hecho en Agua y Sal Comunicación

Si hay algo que tenemos en común todas y cada una de los y las que formamos el equipo de Agua y Sal Comunicación es que nos encanta viajar, y cuando podemos aprovechamos para hacer alguna escapada, así que este puente no ha sido menos. Ya sea por la terreta, a medio camino entre el Atlántico y el Pacífico o por la Ciudad de la Luz, cada uno hemos disfrutado de nuestro destino.

Empezamos con Cora, la que más millas ha recorrido, hasta París. “A día de hoy, la ciudad está vacía, solo nos vamos a encontrar con franceses y sus ajetreadas vidas en las terrazas de los restaurantes. La parte positiva es poder ver y hacer fotos a monumentos como Notre Dame o la Torre Eiffel sin apenas gente, o visitar el Louvre o el Orsay sin tener que comprar la entrada anticipada ni tener que esperar en colas eternas para acceder. Eso sí, monumentos menos típicos como las Catacumbas se han adaptado a un protocolo muy estricto de aforo y los parisinos han acaparado las entradas. Otro de los lugares que bajo mi punto de vista merece la pena visitar ahora es Disneyland París. Si habéis estado, seguro que recordáis las colas eternas en las atracciones, pues bien, nada de eso ocurre en estos tiempos (y menos entre semana), en el parque hay poquísima gente y muchas medidas de seguridad, el tiempo allí se aprovecha muchísimo más con esta situación”.

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Cora en la catedral de Notre Dame en reformas tras el incendio y solitaria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desirée ha preferido quedarse en España, pero se ha ido lejos, a la Tacita de Plata. “Ya es la tercera vez que viajo a Cádiz y siempre vuelvo con muy buen sabor de boca, no solo por el atún (riquísimo) también por sus enormes playas, sus murallas, su cultura. En sus 260 kilómetros de costa atlántica destacan sus extensas playas y arena fina, y lo que más sorprende, muchas de ellas aún no urbanizadas. En la Costa de la Luz me quedo con la Playa de Bolonia en Tarifa. A pesar del viento, que prácticamente siempre hace, esta playa es inmensa y sus dunas la hacen diferente. Es precioso ver la cantidad de gente que hay haciendo kite surf, por lo que se forma un paisaje colorido que no puedes dejar de fotografiar. Además de Cádiz y Tarifa, es de visita obligada El Puerto de Santa María, Barbate, Los Caños de Meca, Conil de la Frontera o San Lúcar de Barrameda. Como dicen los seguidores del Cádiz CF “Salud, cadismo y libertad”

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Desirée, entre dos mares, Tarifa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

María José se ha quedado algo más cerca, en Dénia. “Lo importante era salir y cambiar de aires, y hacer un poco de turismo con la familia. Paseos y juegos en una playa casi desierta, ver el atardecer desde un espigón del puerto deportivo y turístico de Marina de Dénia y recorrer el castillo donde contemplar unas vistas espléndidas del mar, el puerto de Dénia, los barcos y también el Montgó. Un lugar de la costa Mediterránea que en los meses estivales se encuentra más masificado, pero ahora en octubre hemos podido disfrutar tranquilamente. Un primer viaje seguro que nos ha animado a preparar futuras escapadas. Ya que conocer nuevos lugares, es una forma de aprender, sobre todo si te acompañan miradas de niños que disfrutan con todo lo que es diferente”.

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María José, disfrutando en familia de los atardeceres de Dénia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pere ha optado estos días por recorrer las calles del Cap i Casal, coincidiendo con la fiesta de todos los valencianos. “Optamos por un paseo en familia y con amigos en tranvía desde Burjassot hasta el Pont de Fusta, entrando por la calle Navellos, donde se encuentran Les Corts Valencianes, detenerse en la Plaza de la Virgen, pasar por la calle del Palacio Arzobispal hasta la Plaza de la Virgen, calle San Vicente, Plaza del Ayuntamiento, Guillem de Castro y San Agustín. Todo ello, disfrutando de un bullicio controlado y un transitar de curiosos, turistas y vecinos ordenado. El resto del puente, y con un partido de fútbol de nuestro pequeño Ricard de por medio, nos desplazamos a la pequeña localidad de Yátova, reconociendo paisajes de la Hoya de Buñol que hacía mucho tiempo por los que no transitaba. Además de una jornada de senderismo matutino por la Sierra de la Calderona, muy cerca de la Cartuja de Porta Coeli. ¡Hay tantos espacios ‘al costat de casa’ por descubrir!”.

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Pere nos enseña la Plaça de l’Ajuntament de València en la celebración del 9 d’octubre

 

 

 

 

 

 

 

 

Esperamos haberos dado alguna idea para próximas escapadas. ¿Cómo habéis aprovechado vosotros estos días? ¡Tomamos nota de vuestros planes!

Lecturas para el «ve-raro»

Porque sea raro no va  dejar de ser verano. Pues aquí os traemos de nuevo unas lecturas apetecibles, refrescantes y curiosas para todos los paladares lectores. Busca tu rincón favorito y a devorar páginas.

 

Cora Raga y Desirée Tornero se han puesto de acuerdo. Cora habla primero: «Los libros a los que no me he podido resistir desde que los descubrí el verano pasado son los de la escritora Carmen Mola, pseudónimo con el que ha decidido publicar sus novelas la autora de los libros La novia gitana, La red púrpura y La Nena. Se trata de una trilogía policiaca, un poco gore y con historias bastante despiadadas, novela negra en todo su esplendor, que cuenta la historias de la inspectora Elena Blanco y la unidad de la Policía que dirige. Si os gusta este género, son libros que sí o sí tenéis que leer, son una buena lectura para el verano».

Para Desirée son adicción: «Siempre he sentido curiosidad y admiración por las personas que escriben con seudónimo. Por sí, ya es un aliciente para leer e imaginar quién está detrás de esas líneas. Así llegó a mis manos La novia gitana, el primer libro de Carmen Mola. ¿Quién es Carmen Mola?, desde el anonimato ha revolucionado la novela negra española. Ahora he empezado el segundo libro de la saga, La red púrpura y me muero de ganas por saber si la inspectora Elena Blanco consigue encontrar a su hijo secuestrado. Y tras este, compraré La nena, su tercera novela. Lo reconozco, soy adicta al género negro».

 

Pere nos recomienda Persépolis: «Es una novela gráfica y autobiográfica de Marjane Satrapi. Un buen regalo que me llegó desde la agencia y que disfruté en el periodo de confinamiento. Una lectura ideal para valorar en su justa medida la importancia de la libertad, ahora y siempre. Persépolis se nos presenta con un trazo básico, simple, en blanco y negro que, sin embargo, refuerza la idea que nos traslada del Irán de los años 70 y su capital, Teherán, cuando perdió su concepción europeísta y retrocedió casi hasta la Edad Media. Y todo ello visto y narrado desde los ojos de una niña que ve condicionada su infancia, su adolescencia y su vida entera. Una historia cruda que recibió muchos premios, que incluso tiene su versión cinematográfica y que nos alerta sobre lo nefasto que puede ser ver a una sociedad caer en una involución sin límite. Muy recomendable en tiempos en que la movilidad y las libertades parecen sufrir ciertas alteraciones y restricciones, aunque por motivos bien distintos».

 

María José Moreno dice con esmero: «El último libro que he terminado ha sido Marina, de Carlos Luis Zafón. Un libro que se quedó abandonado en un estante ya hace mucho tiempo, esperando ser elegido. La muerte reciente de este escritor barcelonés, me trajo a la mente La sombra del viento. Un libro que fue todo un éxito ya hace 20 años. El recuerdo de Zafón, me hizo evocar su universo de los libros olvidados y la Barcelona misteriosa.  Así, que quise volver a ese peculiar mundo del escritor, por lo que rescaté la historia de Marina y Oscar, unos jóvenes que viven una aventura envuelta de misterio y de terror, que hace incluso peligrar sus vidas. Enmarcada en 1980 y en los palacetes de la burguesía catalana, esta pareja tan diferente se une en un relato donde el suspense y el amor se mezclan. Thriller, fantasía, terror, solo se puede catalogar haciendo referencia al universo especial del autor. Y como dice Marina: ‘Sólo recordamos lo que nunca sucedió».

 

 

María de Quesada vive enganchada: «The roots of yoga (los orígenes del yoga) es un libro de dos profesores de Oxford que han publicado una revisión de los textos sánscritos y vernáculos que originaron el hatha yoga así como sus fuentes budistas, tántricas y los pasajes clave de las Upanishad, las épicas y otros textos. Entre ellos los Yoga-sutras de Patanjali, la Bhagavadgītā y muchos otros textos antiguos del Tantra clásico. El resultado es un extenso estudio de lo que es auténticamente el yoga en estricta consonancia con la tradición». Back to the roots. 

«La mujer que lee, almacena su belleza para la vejez». Frida Kahlo (1907-1954). Pintora y poetisa mexicana.

 

«Watchmen»: La desafección llegando al fútbol

Estos días pasó, casualmente, por delante de mis ojos la obra de Delacroix de: ‘La Libertad guiando al pueblo’ y me vino a la mente un paralelismo similar; en este caso sería ‘la desafección llegando al fútbol’. De manera directa e indirecta, el fútbol, y a la alta competición me refiero, se nos ha caído del pedestal.

De manera indirecta, la pandemia lo ha enclaustrado y lo ha dejado oxidado. En el plano directo: Rubiales (que no tiene nada de rubio); Tebas, (¿Por qué no te vas?); los dirigentes de clubes (la mayoría de los de aquí y todos los que vinieron de fuera); el VAR y su más que cuestionada efectividad; el mamoneo de los derechos de televisión; las súper cuotas que soportan los bares para contratar la retransmisión de partidos… para qué seguir.

Bueno sí, entiendo que no podamos ir, de repente, 30.000 personas a un estadio, pero qué poca gracia tiene un partido a puerta vacía. Qué cutre resulta ver la grada digitalizada. Qué enlatados los coros y cánticos de la afición servidos a destiempo por megafonía. Qué cerrojazo tan innecesario como totalitario a según qué medios (digitales y emisoras locales, principalmente) y a la prensa gráfica. Y qué lamentable falta de corporativismo de un gremio como el periodístico, que también es el mío, que me tiene cada vez más decepcionado.

Y qué decir de las soluciones adoptadas por los clubes para compensar a los ninguneados socios y aficionados, claro como igual solo les aportamos entorno a un 20% de los ingresos por la renovación de los pases. Aunque no sé si los marketinianos se han dado cuenta que esos mismos aficionados son los que compran las camisetas y ‘merchan’ variado, los que contratan el fútbol de pago (para que las teles luego les paguen a ellos por los derechos) o compran una entrada de las escasas que salen a la venta cada fin de semana para ver un partido. Igual no se han dado cuenta que la suma de todo ello ya nos lleva de ese supuesto 20 a un cercano 60% y el resto ya se cubre con patrocinios, ingresos por publicidad y los susodichos derechos de las televisiones.

Que me parece muy bien que se pueda abrir Mestalla para servir raciones de comida a colectivos desfavorecidos, pero me parece muy lamentable el dossier de tres páginas generado para explicarle a los socios que la compensación por no poder asistir al estadio para ver el tramo final de liga ni existe ni se la espera, explicado como un juego de trileros que consistía en: 1. No me pidas la pasta; 2. Si no me la pides igual te compenso, pero hoy no… mañana (es decir, no de cara a la siguiente temporada, sino a la que pueda seguir a la siguiente) y 3. Si no me pides la pasta tendrás preferencia para asistir al comienzo de la temporada siguiente si el aforo es limitado, el cómo y de qué manera aun lo siguen estudiando.

Ya sé que hay clubes que han optado por fórmulas más honestas con su masa social y no muy lejos de Mestalla podríamos encontrar ejemplos, pero la desafección con el club ‘blanquinegre’ se completa con la aciaga temporada y la posibilidad de hacerlo peor todavía en este deslavazado tramo final.

Dan ganas de muchas cosas, menos de ver un partido por la tele, a mí que no me esperen, señores mangantes del fútbol.

Artículo de Pere Ferrer Sanchís, consultor en comunicación en Agua y Sal Comunicación, publicado en la edición de julio de El Periódico de Aquí. Podéis seguir las andanzas de Pere en Twitter e Ig

Hablemos del suicidio

Hablemos. Y empecemos por nosotros, los medios de comunicación y profesionales de la información. Pero, ¿por qué hablar del suicidio?, ¿en serio? Si siempre nos dijeron en la carrera de periodismo que ese tema mejor ni rozarlo. Pues nos equivocábamos, y ahora hay que desaprender lo que nos enseñaron y aprender a comunicar, y hacerlo bien.

Por cada vez que hemos silenciado una realidad que, lamentablemente, se lleva diez vidas al día, hablemos. Las muertes por suicidio duplican a las de accidentes de tráfico, superan en once veces a los homicidios y en ochenta a los de violencia de género y es la primera causa de muerte no natural en España. Pues empecemos a tratar el suicidio en los medios de una vez por todas y hagámoslo bien. Y aquí reside la incomodidad, que nadie nos enseñó ni enseñó a las personas que nos enseñaban. Entonces, ¿por dónde empezamos?

El silencio de los medios

Los suicidios aumentaron en Estados Unidos un 10% tras la muerte del actor Robin Williams en 2014. En España, los casos crecieron un 17% tras el suicidio de Antonio Flores en 1995. ¿Tuvieron que ver los errores periodísticos en estos incrementos? Las personas expertas creen que sí.
Fallar en el tratamiento del suicidio (publicitar el método, el lugar, simplificar las causas…) puede provocar un efecto contagio en personas vulnerables. Acertar, al contrario, puede ser un pilar muy importante en la prevención. Pero no es sencillo informar bien sobre el suicidio. Tantas décadas de silencio ha dejado al periodismo huérfano de formación.

Buscando, buscando, ha llegado a mis manos el libro Hablemos del suicidio, escrito por el periodista de tribunales y sucesos de El Diario de Navarra, Gabriel González Ortiz. Hoy en día, Gabriel González forma parte de la Comisión Para la Prevención de Conductas Suicidas del Gobierno de Navarra creando lazos entre las instituciones, profesionales de la sanidad y la psicología y medios de comunicación. En sus páginas, el periodista afirma: «Se trata de hablar, pero bien. Es la idea. No podemos detallar el método con el que se ha suicidado una persona, ni publicitar una nota de suicidio. Tampoco simplificar la causa ya que obedece a una multitud de factores». Por el contrario, hay que destacar el fenómeno global y divulgar las estadísticas, contextualizándolo siempre con las personas expertas, así como difundir estudios. También dar voz a las personas que han perdido a un ser querido y aquellos que han sobrevivido a una tentativa».

Esta es una pincelada de la mucha y valiosa información que recoge este libro necesario en todas las universidades de comunicación y periodismo de España. Aquí os lo dejo.

Internet habla de suicidio

El Consejo Audiovisual de Cataluña elaboró un informe en mayo de 2017 buscando en Internet todos los contenidos asociados al suicidio. En Google aparecían 18,7 millones de resultados. El Consejo estudió una muestra bastante amplia de este total y concluyó que el 10% (1,8 millones de resultados) eran contenidos de riesgo. Hicieron la misma búsqueda en YouTube y determinaron que más de medio millón de contenidos eran de riesgo. Es decir, ya se está hablando del suicidio, y no lo hacen precisamente las personas más indicadas. En este sentido, Gabriel González declaró en una entrevista con el Diario de Navarra que cree que los medios de comunicación, asesorados por los profesionales que saben de este tema, «debemos dar un paso al frente, ejercer nuestra jerarquía y cumplir con nuestra función de servir a la sociedad. Tenemos que contribuir a cambiar la conversación pública en torno al suicidio».

La niña amarilla

Cuando tenía quince años intenté suicidarme y, después de veinticinco más, me hallo inmersa en un proceso intenso y muy personal en el que estoy abriéndome al mundo para contar mi historia y la de otras personas que un día quisieron desaparecer. Se trata de un proyecto de libro en el que, bajo el título La niña amarilla,  cruzo al otro lado del miedo para contar los relatos de personas que alguna vez han tenido pensamientos suicidas o hayan intentado acabar con su vida, empezando por el mío.

Estoy convencida de que abrazar a nuestras/os niñas/os amarillos es el primer paso para digerir la experiencia y transformarla en amor, y ese es el objetivo. Por el camino, quiero abrir un espacio en los medios y en la sociedad para hablar de este problema social que nos hiela y paraliza, hasta el punto de hacer que estas muertes sean invisibles. Pues no lo son, el sufrimiento de las personas supervivientes continua, el estigma social está presente y la vergüenza y la culpa nos acompañan hasta que entre todos y todas decidamos romper el tabú y, por fin, hablar.

Pues hablemos de suicidio, y hagámoslo mejor.

María de Quesada es periodista y profesora de yoga. En Agua y Sal Comunicación gestiona RRSS y crea contenidos, puedes encontrarla como @MariaDeQuesada en las redes.