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Mi «momentum» del día

Cada vez que abro el ordenador tengo mi Momentum del día. Esta aplicación, disponible como extensión para Chrome y Firefox, y gratuita en su versión básica (la Pro cuesta $ 3.33 al mes), es una sencilla opción para dar forma y ordenar las principales tareas del día de una manera limpia y calmada. Y eso es lo que quiere transmitir. Y a mí me funciona.  ¿Más? Continúa leyendo Mi «momentum» del día

Paraíso cercano

Tenemos paraísos cercanos que cuando nos encontramos con ellos solo podemos dar las gracias, una y mil veces. Eso es lo que me ocurre con Dénia.

Algo embriagador tiene este rincón del Mediterráneo que seduce a todo el que se acerca. No solo son sus playas, que también, son sus calles, su ajetreo y tranquilidad al mismo tiempo y, sobre todo, el imponente Montgó. Continúa leyendo Paraíso cercano

Publicidad e infancia #respect

Al habla Cora. No hace mucho que terminé mis estudios de Comunicación, Relaciones Públicas y Marketing y si hay una asignatura de las que más me gusta hablar y recordar, es la de Derecho de la Publicidad.

Por algún motivo me tiene que llamar la atención esta materia puesto que antes de descubrir que la comunicación era my pasión, mi vocación, tenía (bastante) claro que quería graduarme en Criminología y Derecho.

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La adaptación a los cambios más allá de la comunicación

La intención de este post no es analizar la teoría de la evolución de Darwin ni desgranar el origen de la humanidad. Es una reflexión a raíz de la celebración de esta semana del Día del Community Manager, profesión a la que nos dedicamos muchos periodistas fruto de la evolución tecnológica de nuestra profesión dentro de la comunicación.

Desde luego, cuando decidí estudiar la carrera de periodismo internet era sólo una mera anécdota que todavía no había expandido su enorme potencial.

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La red da y quita votos

Entramos en 2019, año de votos, y aquí, en este periódico (que es el único de aquí, por cierto) ya saben que nos van los sondeos. Recuerden que en mayo toca municipales, autonómicas, europeas y que no haya alguna más.

En todo caso, diciembre de 2018 ya nos dejó un anticipo de cómo pinta la fi esta tras las elecciones andaluzas. Y eso que en 2015 (marzo en Andalucía; mayo municipales y autonómicas; septiembre en Catalunya y diciembre generales) tuvimos maratón electoral, con resopón en junio de 2016 por una nuevas generales y muchos votos.

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Mentes flexibles, teletrabajo y el Rolex

En mi primer trabajo de periodista de más de dos meses y con contrato, allá por el 2005, tenía que estar sentada en la silla hasta las siete de la tarde. Daba igual si mi faena del día estaba y la del siguiente también, o si tenía una grabación en Alcoy y me tenía que levantar a las cinco de la mañana.

Por allí paseaba el jefe a controlar cada ratito, a veces como un espía sigiloso, observando qué hacíamos, cómo, si charlábamos, comíamos o nos reíamos. No había llegado FB a nuestras vidas, pero teníamos Google, sms y plataformas que triunfaron en su día como MySpace o FotoLog Continúa leyendo Mentes flexibles, teletrabajo y el Rolex

Un cuento de Navidad

Deja apresurada el despacho. Cuando apaga las luces y sale al rellano ya es noche cerrada. La iluminación navideña de la calle le devuelve una luz especial al frío ambiente que se respira y le hiela la cara. Los comercios apuran su hora de cierre y en todas las esquinas le llegan entrañables melodías navideñas. Pero se agobia, al recordar los encargos que debía cumplir antes de llegar a casa. Enumera mentalmente: el salmón marinado, los salazones, el vino blanco, los frutos secos… ¿qué más? pensó… y los regalos, el que le correspondía hacer a ‘su amigo invisible’, otra vez su cuñada, ese tutorial vivo de ‘marisa vidilla’ por dios, pero y qué más…

Los tacones no son buen aliado para sortear las duras aceras donde ya se acumula algo de nieve o lo peor, hielo, pero el glamour siempre fue así de exigente. Ataviada con guantes, foulard, abrigo, el preceptivo ‘sac’ donde cabe encontrar de todo menos lo que buscas y un ‘pies quietos’ repentino al cambiar el semáforo a rojo. Momento que aprovecha para buscar la lista de encargos en el bolso. Pasan los segundos y su desespero va en aumento mientras sigue escarbando en ese bolso de ilusionista sin fondo. Semáforo verde para peatones y la lista no aparece. “¡No pasa nada!” Se dice sin convicción. Ha pasado las notas a su smartphone y se detiene, mientras bullen las calles de transeúntes acelerados. Y al sacar su móvil un ligero empujón de un viandante es el culpable de que esa pieza de última tecnología sin la que ya no somos nadie se le desprenda de su mano izquierda y dé con sus elementos en el frío y gélido suelo. Como si de un transbordador espacial challenger se tratara, la parte delantera se desprende de la tapa y esta a su vez de la batería; tres cuerpos extraños esparcidos por el suelo y un gesto rápido y preciso que se apresta a recogerlos.

Lo monta con ciertos nervios pero el móvil parece herido de consideración. Es Nochebuena, su marido y los niños se encargan de preparar el salón y de decorar la mesa. Ella debe llevar el grueso de la cena, acuden sus suegros y las dos hermanas de su marido con sus respectivas parejas. Nunca pensó que casarse con el marido perfecto implicara tener la suegra y las cuñadas perfectas (ironía). Cena para diez a las diez y ya son casi las siete. Cansada y agobiada su nerviosismo va in crescendo. Calcula: está a diez minutos andando de las tiendas, de las que tendrá que volver al parking donde tiene el X1, diez minutos más y a veinte minutos de casa en coche, en el mejor de los casos. En el trabajo le ha resultado imposible ahuecar antes, son días de cierre de balances, pese a que, ingenua de ella, pensaba tomarse la tarde libre. ¿Es necesario todo esto? se pregunta acongojada. Demasiado agobio y esfuerzo para tener que cenar con su familia política, lo piensa, pero siempre negará reconocerlo en público, es una norma de politesse que tiene bien aprendida como esposa ideal y mejor madre. Era todo tan fácil cuando se trataba de su propia familia y su madre lo coordinaba todo…

Comienza a andar y su tacón derecho se incrusta en una rejilla y éste parece gemir de dolor mientras ese preciso punto señala el final de su taconeo. Todo acompañado de un traspié que le hace dar con sus rodillas y manos en el suelo. Se alza ya con menos vigor que cuando había recogido el móvil y queda muy tocada física y mentalmente. Ahora qué hago, qué hago, no voy a llegar, no puedo más… se dice para sí.

De pronto escucha una voz perdida en el tiempo pero íntimamente familiar que le dice: ¿Te puedo ayudar, Pilar? Y suena a música celestial. Una voz fuerte, acompañada de una mano no menos fuerte que toma su brazo. ¡Es Josep! ¿Cuánto hace que no lo veía? ¿Cuánto hace que lo dejó? ¿Cuánto que lo desterró de su pensamiento? …

 Un cuento de Navidad

Aquella tarde Josep la acompañó a los comercios. Pilar estaba presa de un estado de nervios y en shock al toparse con su inesperada y ¿olvidada? presencia y ella recogió todos los encargos, mientras él se ofreció a pasar por una zapatería cercana y hacerse con un par de zapatos de su número, sacar el coche del parking y lo más insólito, conseguir poner de nuevo operativo su móvil tras acercarse a una tienda de su compañía. Él siempre fue así de dispuesto.

Apenas hubo tiempo de hablar, Josep le entregó las llaves del coche, su móvil resucitado y un par de zapatos nuevos, de sobra conocía sus gustos. Se despidieron con un beso y un ligero abrazo amistoso. Ni un quedaremos, ni dame tu número, tan sólo un sencillo y sincero:

– Feliz Navidad, Pilar.

– Feliz Navidad, Josep.

Josep transmitía en su rostro serenidad y alegría por el fortuito encuentro y Pilar, ya algo más relajada y, sobre todo, muy agradecida, aún no salía del todo de su asombro. Pero cual Cenicienta que escucha sonar las campanadas, salió corriendo a la cita con los suyos.

Ya en casa, Pilar, se recompuso como bien sabía hacer por fuera, sin mostrar qué cuerno le pudiese suceder por dentro y se refugió, de nuevo, en su rol de madre, esposa y anfitriona perfecta.

La aparición inesperada de un antiguo amor volvía a diluirse en la noche de los tiempos, o eso creía, o eso pensaba o ¿eso es lo que quería?

Hasta que antes de sentarse a la cena, mientras disfrutaban del aperitivo, el mayor de sus hijos que le había cogido el móvil le dijo:

– ¡Mami, qué curiosa esta app nueva que te has instalado hoy! Ya me explicarás para qué sirve.

– ¿Cuál tete? –le responde su madre.

– Pone ‘TND’ -explica el adolescente.

– No sé cual me dices, cariño –insiste Pilar.

Son las siglas de ‘Todo lo que Nunca me Dijiste’ -concreta el listillo de su hijo.

Pilar se quedó de piedra y ruborizada, mientras se hacía un silencio entre el resto de comensales que supo cortar su marido:

– Tete, ya sabes lo tecnológica que es la mami, pero ahora todos a la mesa y ya dejaremos que nos lo cuente en los postres…

Y los compases de fondo que dejaban escuchar un melancólico ‘ordinary day’ subieron de tono. El CD de Perry Blake fue un regalo de Josep y Pilar lo puso inconscientemente, mientras todos ocupaban su sitio en la cena de Nochebuena.

Escrito por Pere Ferrer (@perefe), periodista y consultor en comunicación en Agua y Sal Comunicación.

Artículo publicado en:
Un cuento de Navidad (Parte I)
Un cuento de Navidad (Parte II)

 

El rosa y el azul no son solo colores

Hace ya seis años, la cadena nacional de juguetes, Toy Planet, lanzó su primera Guía de Navidad en la que abarcaba la problemática del sexismo en estos catálogos. Recuerdo cuando nos reunimos para planificar la campaña de comunicación de ese año y me contaron lo que estaban haciendo. Fue muy emocionante ya que sabía que estaban haciendo algo nuevo, rompedor y necesario. En Toy Planet se habían dado cuenta, tras mucho hablar con sus clientes, que el rosa y el azul no eran solo colores. Detrás de cada fotografía de los catálogos de Navidad hay un mensaje, los niños juegan con camiones y las niñas con muñecas. Pero la realidad es otra. Detectarlo a tiempo le valió a esta empresa a convertirse en la primera en ponerse manos a la obra y romper con los estereotipos sexistas en el juguete. Contarlo también fue emocionante ya que los medios de comunicación acogieron muy bien esta iniciativa.

Este año Toy Planet ha vuelto a confeccionar su Guía de Navidad rompiendo con los clichés sexistas. Aunque el mensaje ya ha calado en la sociedad, al sector le queda mucho por hacer y todavía existen campañas de publicidad que fomentan actitudes sexistas que no deberían permitirse.

Este año la Generalitat Valenciana también ha lanzado una campaña en medios de comunicación y redes sociales para que los niños sepan que ellas pueden ser astronautas y ellos vestir tutú. El cambio está llegando según expertos en tendencias jugueteras, pero aunque ya podamos encontrarnos con niños poniendo lavadoras y niñas dirigiendo grúas, todavía existe el sexismo.

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¿Es el tiempo relativo?

Para mí la percepción del tiempo es personal e intransferible, como las tarjetas de embarque del avión. Y entonces, ¿qué hacemos para sentir que llegamos a todo? Primero, hay que usar mucho sentido común, y eso a veces se nos olvida; y segundo, existen herramientas súper útiles para ayudarnos en el día a día a digerir las múltiples tareas que se pueden llegar a acumular y tatuarse con el nombre de procrastinación en nuestra pierna. Y brazo. Y pie.

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Verdades que (no) ofenden

Hay una verdad absoluta que planea sobre las cabezas de los medios y, por ende, sobre los que en ellos trabajan: la democratización que propició internet ha derivado en que hasta ‘las cosas’ acaben conectadas (internet de las cosas) y en ese totum revolutum los medios de comunicación son ya solo ‘una cosa’ más, de referencia, pero una cosa más en un mar de navegación comunicante. Asumámoslo.

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