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La magia de la intención

Enero (y este especialmente) trae una motivación extra que es la de empezar el año con la página en blanco. Una oportunidad de seguir adelante con lo que funciona en nuestras vidas y para dejar ir lo que no.

 
Una resolución es algo que se decide con determinación, tanto que en uno de sus significados se trata de un decreto, providencia, auto o fallo de autoridad gubernativa o judicial. Las resoluciones y propósitos suponen que si no las consigues has fallado, no has sido suficientemente constante, y en nuestras mentes con tendencia al auto juicio esta sensación puede ser demoledora.
Dejar de fumar, bajar de peso, ir al gimnasio, conseguir un trabajo ideal, una pareja perfecta… ¿te suenan? Muchas veces este tipo de propósitos nos llevan directamente a la frustración porque lo normal es empezar con mucha motivación y después caer en el agujero al ver que no conseguimos nuestros objetivos de manera inmediata. Esta clase de metas nos invitan a machacarnos mentalmente mientras queremos conseguirlas y directamente a sentirnos horriblemente mal si no lo hacemos.
La magia de la intención
Al establecer una intención, el punto de partida es mucho más compasivo y puedes avanzar sin tener ese apego al resultado y disfrutando del viaje. Una intención puede ser: tratarme mejor a mí misma y a los demás, ser más amable, ver el lado positivo, escuchar con más atención, cuidar de mi salud, explorar mi paciencia, soltar algo que no me sirve…
 
Habrá muchos momentos en que no lo consigas pero no habrás fallado porque lo estás intentando, y una cosa que no podemos proponernos es ser la perfección personificada porque no existe más que en nuestras mentes como concepto, y es variable de persona a persona. Eso lo tenemos claro, ¿verdad? Pues te animamos a que este 2021 empieces con una lista de intenciones alineadas con tu bienestar porque ¿sabes qué? Te mereces lo mejor y todo cambio empieza por ti. 
Que en 2021 todas tus intenciones se conviertan en realidades.
María de Quesada es periodista y profesora de yoga. En Agua y Sal Comunicación gestiona RRSS y crea contenidos, puedes encontrarla como @MariaDeQuesada en las redes.
 

¡Salvemos el periodismo que aún queda!

La sangría en el gremio periodístico cada vez es mayor y los males que le acechan cada vez más numerosos, pero dejemos de echar la culpa a todo lo que se menea, por un segundo, y asumamos nosotros alguna. Es triste reconocer que la ausencia de corporativismo ha impedido que nos enfrentemos, al menos, en sintonía a una realidad que cada día que pasa es más cruda.

El periodismo, casi siempre, ha adolecido de una gestión empresarial cabal y seria, y los negocios si no son rentables, acaban por dejar de ser negocios. A los periodistas, también, les ha podido el ego de la exclusiva, algo que tuvo mucho sentido desde el inicio de los tiempos, pero no ahora, desde luego. Y eso ha impedido cierta cohesión. Claro que hay que desvelar desmanes, pero no dejen de informar en el día a día, porque existen muchos canales a nuestro alcance y el foco de la información ya no solo reside en los medios.

Y ahora me dirán, ya, pero los medios aseguran la veracidad. Pues sí, es verdad, la misma veracidad que muchas veces se ha difuminado en aras de una gruesa línea editorial. Qué quieren que les diga, echo de menos aquella Hoja del Lunes, por ejemplo, que se limitaba a informar de forma aséptica y además aseguraba el descanso en una profesión que nunca ha contado con un cómodo horario.

Ahora parece que los lectores o audiencias tengan que hacer una labor de filtrado informativa a la inversa porque muchas veces la información ya viene ‘opinada’ desde las redacciones.

Y luego está esa pléyade de tertulianos o cronistas, como algunos que se atreven a decir que el cierre de delegaciones es una estrategia centralista para que el hilo informativo no pierda su, por otro lado, tufillo mesetario… ¡Buf, discrepo! Porque de ser así es como constatar que los políticos, instituciones, el poder en sí, ha conseguido erosionar la función principal para la que los medios fueron creados: informar de manera veraz e independiente. Al tiempo que se asume lo perniciosa que es la política para el periodismo.

Me duelen muchas cosas de éste, aún así, apreciado gremio, tantas que podría alargar la columna como un rollo de papiro romano. Pero defiendo el valor de la información y la comunicación como funciones básicas y esenciales en un sistema democrático. Por eso, quizá ya el último cartucho que nos quede sea la creación de un colegio profesional que ejerza esa función de salvaguarda y escudo, por encima de un, hasta ahora, asociacionismo al que le faltan recursos y le sobra, en algunos casos, un innecesario poso ideológico.

La función informativa debe aspirar a vivir de sus lectores / suscriptores y si está perdiendo muchos, pensar cómo recuperarlos o ganar otros nuevos. Y los ingresos por publicidad deben mostrar un equilibrio entre lo público y lo privado. Y por cierto, el reparto de las campañas públicas debe ser tan ecuánime como riguroso, no arbitrario y sectario y cuando esto sucede, algo que seguimos viendo aun cuando cambian de color los gobiernos, perdemos todos. Pierde la sociedad, pierde el periodismo y se echa a perder el político.

Y llegados a este punto, empecemos a preguntarnos si el mal viene más lejos de Almansa. ¿Cuántas generaciones que vienen por detrás nuestro han crecido ya sin leernos (prensa), escucharnos (radio) o vernos (TV)? Hay otros mundos y parece que los periodistas y el periodismo seguimos sin reparar en ello.

Desde luego, esto da para mucho. Si tienen a bien seguirnos, seguiremos reflexionando, con el honesto objetivo de que el periodismo pueda seguir informando.           

Artículo de Pere Ferrer Sanchís, consultor en comunicación en Agua y Sal Comunicación, publicado en la edición de diciembre de El Periódico de Aquí. Podéis seguir las andanzas de Pere en Twitter e Ig.

Nuevos tiempos, nuevos modelos, también para los medios de comunicación

En Agua y Sal Comunicación no dejamos de darle vueltas a un asunto. Si estamos apoyando a sectores y colectivos tan diversos como el del pequeño comercio, juguete, construcción, náutica, hostelería o deportes, entre otros, en su adaptación a este nuevo escenario. ¿A qué esperan los medios de comunicación?

Hemos visto o constatado como crecen las audiencias, lectores y páginas vistas en estos últimos meses, que ya nos parecen un lustro, al tiempo que ellos han sufrido al ver como menguan sus ingresos por publicidad. La crisis es así de cruel y contradictoria.

Ya no vamos a incidir en el exceso de canales, medios o soportes, en la inmediatez de las redes que secuestran el concepto de ‘primicia’ y desvirtúan la noble función informativa, la desafección creciente de los públicos, sobre todo, de las nuevas generaciones, la precariedad que afecta a la calidad del producto… Son tantos los detonantes negativos que insistimos en la necesidad de que los periodistas, los medios de comunicación y el periodismo, en general, encuentren ese nuevo espacio de rigor frente al ruido, de información de calidad y que despertemos nuestra conciencia y nuestro bolsillo a la hora de asimilar que bien valdrá la pena pagar por ello.

Desterremos esa idea superficial y fallida del ‘periodismo ciudadano’, sin que el ciudadano se aleje del periodismo, porque ‘dar’ con la información y ‘darle’ forma, es una tarea tan importante como cualquier otra y así debemos reconocerlo.

¿Pagamos por nuestra conexión de red, por una plataforma digital para ver cine o series, por el fútbol, por un videojuego online…? Paguemos, pues, por estar bien informados. Esa es la tendencia para que el periodismo recupere su independencia y su prestigio. Son nuevos tiempos y se imponen ya nuevos modelos también para los medios.

Poco a poco vemos como se producen nuevos intentos y desde esta humilde parcela, como facilitadores e intermediarios de la información, les animamos a ello. Nos llegan ejemplos dentro y fuera de nuestras fronteras; desde luego, fuera siempre van por delante. Pero conviene generar ese nuevo hábito de hacer valer la información y cobrarla para que el ciudadano se la tome en serio.

También es verdad que si el papel entra en caída libre es porque las cabeceras no han encontrado o buscado la fórmula para seguir siendo visibles en la calle, en el punto de venta que tanto han desatendido. También es verdad que los ingresos de publicidad convencional no son lo que eran, máxime en estos tiempos y sabemos de la rígida reticencia de los anunciantes a salir del papel. Pues adelante, pues, con el modelo de suscripción, de las aportaciones flexibles y voluntarias, de los foros, eventos o debates con patrocinios… Rastreen el mercado y busquen sus opciones, pero no dejen de informar de forma veraz, la sociedad necesita medios libres, estables e independientes.

Días atrás leíamos que cerca de 350.000 usuarios ya pagan por leer información digital en España. ¡Es un primer paso!

Pere Ferrer 

Viajar en el Puente de Octubre en 2020, así lo hemos hecho en Agua y Sal Comunicación

Si hay algo que tenemos en común todas y cada una de los y las que formamos el equipo de Agua y Sal Comunicación es que nos encanta viajar, y cuando podemos aprovechamos para hacer alguna escapada, así que este puente no ha sido menos. Ya sea por la terreta, a medio camino entre el Atlántico y el Pacífico o por la Ciudad de la Luz, cada uno hemos disfrutado de nuestro destino.

Empezamos con Cora, la que más millas ha recorrido, hasta París. “A día de hoy, la ciudad está vacía, solo nos vamos a encontrar con franceses y sus ajetreadas vidas en las terrazas de los restaurantes. La parte positiva es poder ver y hacer fotos a monumentos como Notre Dame o la Torre Eiffel sin apenas gente, o visitar el Louvre o el Orsay sin tener que comprar la entrada anticipada ni tener que esperar en colas eternas para acceder. Eso sí, monumentos menos típicos como las Catacumbas se han adaptado a un protocolo muy estricto de aforo y los parisinos han acaparado las entradas. Otro de los lugares que bajo mi punto de vista merece la pena visitar ahora es Disneyland París. Si habéis estado, seguro que recordáis las colas eternas en las atracciones, pues bien, nada de eso ocurre en estos tiempos (y menos entre semana), en el parque hay poquísima gente y muchas medidas de seguridad, el tiempo allí se aprovecha muchísimo más con esta situación”.

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Cora en la catedral de Notre Dame en reformas tras el incendio y solitaria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desirée ha preferido quedarse en España, pero se ha ido lejos, a la Tacita de Plata. “Ya es la tercera vez que viajo a Cádiz y siempre vuelvo con muy buen sabor de boca, no solo por el atún (riquísimo) también por sus enormes playas, sus murallas, su cultura. En sus 260 kilómetros de costa atlántica destacan sus extensas playas y arena fina, y lo que más sorprende, muchas de ellas aún no urbanizadas. En la Costa de la Luz me quedo con la Playa de Bolonia en Tarifa. A pesar del viento, que prácticamente siempre hace, esta playa es inmensa y sus dunas la hacen diferente. Es precioso ver la cantidad de gente que hay haciendo kite surf, por lo que se forma un paisaje colorido que no puedes dejar de fotografiar. Además de Cádiz y Tarifa, es de visita obligada El Puerto de Santa María, Barbate, Los Caños de Meca, Conil de la Frontera o San Lúcar de Barrameda. Como dicen los seguidores del Cádiz CF “Salud, cadismo y libertad”

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Desirée, entre dos mares, Tarifa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

María José se ha quedado algo más cerca, en Dénia. “Lo importante era salir y cambiar de aires, y hacer un poco de turismo con la familia. Paseos y juegos en una playa casi desierta, ver el atardecer desde un espigón del puerto deportivo y turístico de Marina de Dénia y recorrer el castillo donde contemplar unas vistas espléndidas del mar, el puerto de Dénia, los barcos y también el Montgó. Un lugar de la costa Mediterránea que en los meses estivales se encuentra más masificado, pero ahora en octubre hemos podido disfrutar tranquilamente. Un primer viaje seguro que nos ha animado a preparar futuras escapadas. Ya que conocer nuevos lugares, es una forma de aprender, sobre todo si te acompañan miradas de niños que disfrutan con todo lo que es diferente”.

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María José, disfrutando en familia de los atardeceres de Dénia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pere ha optado estos días por recorrer las calles del Cap i Casal, coincidiendo con la fiesta de todos los valencianos. “Optamos por un paseo en familia y con amigos en tranvía desde Burjassot hasta el Pont de Fusta, entrando por la calle Navellos, donde se encuentran Les Corts Valencianes, detenerse en la Plaza de la Virgen, pasar por la calle del Palacio Arzobispal hasta la Plaza de la Virgen, calle San Vicente, Plaza del Ayuntamiento, Guillem de Castro y San Agustín. Todo ello, disfrutando de un bullicio controlado y un transitar de curiosos, turistas y vecinos ordenado. El resto del puente, y con un partido de fútbol de nuestro pequeño Ricard de por medio, nos desplazamos a la pequeña localidad de Yátova, reconociendo paisajes de la Hoya de Buñol que hacía mucho tiempo por los que no transitaba. Además de una jornada de senderismo matutino por la Sierra de la Calderona, muy cerca de la Cartuja de Porta Coeli. ¡Hay tantos espacios ‘al costat de casa’ por descubrir!”.

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Pere nos enseña la Plaça de l’Ajuntament de València en la celebración del 9 d’octubre

 

 

 

 

 

 

 

 

Esperamos haberos dado alguna idea para próximas escapadas. ¿Cómo habéis aprovechado vosotros estos días? ¡Tomamos nota de vuestros planes!

Lecturas para el «ve-raro»

Porque sea raro no va  dejar de ser verano. Pues aquí os traemos de nuevo unas lecturas apetecibles, refrescantes y curiosas para todos los paladares lectores. Busca tu rincón favorito y a devorar páginas.

 

Cora Raga y Desirée Tornero se han puesto de acuerdo. Cora habla primero: «Los libros a los que no me he podido resistir desde que los descubrí el verano pasado son los de la escritora Carmen Mola, pseudónimo con el que ha decidido publicar sus novelas la autora de los libros La novia gitana, La red púrpura y La Nena. Se trata de una trilogía policiaca, un poco gore y con historias bastante despiadadas, novela negra en todo su esplendor, que cuenta la historias de la inspectora Elena Blanco y la unidad de la Policía que dirige. Si os gusta este género, son libros que sí o sí tenéis que leer, son una buena lectura para el verano».

Para Desirée son adicción: «Siempre he sentido curiosidad y admiración por las personas que escriben con seudónimo. Por sí, ya es un aliciente para leer e imaginar quién está detrás de esas líneas. Así llegó a mis manos La novia gitana, el primer libro de Carmen Mola. ¿Quién es Carmen Mola?, desde el anonimato ha revolucionado la novela negra española. Ahora he empezado el segundo libro de la saga, La red púrpura y me muero de ganas por saber si la inspectora Elena Blanco consigue encontrar a su hijo secuestrado. Y tras este, compraré La nena, su tercera novela. Lo reconozco, soy adicta al género negro».

 

Pere nos recomienda Persépolis: «Es una novela gráfica y autobiográfica de Marjane Satrapi. Un buen regalo que me llegó desde la agencia y que disfruté en el periodo de confinamiento. Una lectura ideal para valorar en su justa medida la importancia de la libertad, ahora y siempre. Persépolis se nos presenta con un trazo básico, simple, en blanco y negro que, sin embargo, refuerza la idea que nos traslada del Irán de los años 70 y su capital, Teherán, cuando perdió su concepción europeísta y retrocedió casi hasta la Edad Media. Y todo ello visto y narrado desde los ojos de una niña que ve condicionada su infancia, su adolescencia y su vida entera. Una historia cruda que recibió muchos premios, que incluso tiene su versión cinematográfica y que nos alerta sobre lo nefasto que puede ser ver a una sociedad caer en una involución sin límite. Muy recomendable en tiempos en que la movilidad y las libertades parecen sufrir ciertas alteraciones y restricciones, aunque por motivos bien distintos».

 

María José Moreno dice con esmero: «El último libro que he terminado ha sido Marina, de Carlos Luis Zafón. Un libro que se quedó abandonado en un estante ya hace mucho tiempo, esperando ser elegido. La muerte reciente de este escritor barcelonés, me trajo a la mente La sombra del viento. Un libro que fue todo un éxito ya hace 20 años. El recuerdo de Zafón, me hizo evocar su universo de los libros olvidados y la Barcelona misteriosa.  Así, que quise volver a ese peculiar mundo del escritor, por lo que rescaté la historia de Marina y Oscar, unos jóvenes que viven una aventura envuelta de misterio y de terror, que hace incluso peligrar sus vidas. Enmarcada en 1980 y en los palacetes de la burguesía catalana, esta pareja tan diferente se une en un relato donde el suspense y el amor se mezclan. Thriller, fantasía, terror, solo se puede catalogar haciendo referencia al universo especial del autor. Y como dice Marina: ‘Sólo recordamos lo que nunca sucedió».

 

 

María de Quesada vive enganchada: «The roots of yoga (los orígenes del yoga) es un libro de dos profesores de Oxford que han publicado una revisión de los textos sánscritos y vernáculos que originaron el hatha yoga así como sus fuentes budistas, tántricas y los pasajes clave de las Upanishad, las épicas y otros textos. Entre ellos los Yoga-sutras de Patanjali, la Bhagavadgītā y muchos otros textos antiguos del Tantra clásico. El resultado es un extenso estudio de lo que es auténticamente el yoga en estricta consonancia con la tradición». Back to the roots. 

«La mujer que lee, almacena su belleza para la vejez». Frida Kahlo (1907-1954). Pintora y poetisa mexicana.

 

«Watchmen»: La desafección llegando al fútbol

Estos días pasó, casualmente, por delante de mis ojos la obra de Delacroix de: ‘La Libertad guiando al pueblo’ y me vino a la mente un paralelismo similar; en este caso sería ‘la desafección llegando al fútbol’. De manera directa e indirecta, el fútbol, y a la alta competición me refiero, se nos ha caído del pedestal.

De manera indirecta, la pandemia lo ha enclaustrado y lo ha dejado oxidado. En el plano directo: Rubiales (que no tiene nada de rubio); Tebas, (¿Por qué no te vas?); los dirigentes de clubes (la mayoría de los de aquí y todos los que vinieron de fuera); el VAR y su más que cuestionada efectividad; el mamoneo de los derechos de televisión; las súper cuotas que soportan los bares para contratar la retransmisión de partidos… para qué seguir.

Bueno sí, entiendo que no podamos ir, de repente, 30.000 personas a un estadio, pero qué poca gracia tiene un partido a puerta vacía. Qué cutre resulta ver la grada digitalizada. Qué enlatados los coros y cánticos de la afición servidos a destiempo por megafonía. Qué cerrojazo tan innecesario como totalitario a según qué medios (digitales y emisoras locales, principalmente) y a la prensa gráfica. Y qué lamentable falta de corporativismo de un gremio como el periodístico, que también es el mío, que me tiene cada vez más decepcionado.

Y qué decir de las soluciones adoptadas por los clubes para compensar a los ninguneados socios y aficionados, claro como igual solo les aportamos entorno a un 20% de los ingresos por la renovación de los pases. Aunque no sé si los marketinianos se han dado cuenta que esos mismos aficionados son los que compran las camisetas y ‘merchan’ variado, los que contratan el fútbol de pago (para que las teles luego les paguen a ellos por los derechos) o compran una entrada de las escasas que salen a la venta cada fin de semana para ver un partido. Igual no se han dado cuenta que la suma de todo ello ya nos lleva de ese supuesto 20 a un cercano 60% y el resto ya se cubre con patrocinios, ingresos por publicidad y los susodichos derechos de las televisiones.

Que me parece muy bien que se pueda abrir Mestalla para servir raciones de comida a colectivos desfavorecidos, pero me parece muy lamentable el dossier de tres páginas generado para explicarle a los socios que la compensación por no poder asistir al estadio para ver el tramo final de liga ni existe ni se la espera, explicado como un juego de trileros que consistía en: 1. No me pidas la pasta; 2. Si no me la pides igual te compenso, pero hoy no… mañana (es decir, no de cara a la siguiente temporada, sino a la que pueda seguir a la siguiente) y 3. Si no me pides la pasta tendrás preferencia para asistir al comienzo de la temporada siguiente si el aforo es limitado, el cómo y de qué manera aun lo siguen estudiando.

Ya sé que hay clubes que han optado por fórmulas más honestas con su masa social y no muy lejos de Mestalla podríamos encontrar ejemplos, pero la desafección con el club ‘blanquinegre’ se completa con la aciaga temporada y la posibilidad de hacerlo peor todavía en este deslavazado tramo final.

Dan ganas de muchas cosas, menos de ver un partido por la tele, a mí que no me esperen, señores mangantes del fútbol.

Artículo de Pere Ferrer Sanchís, consultor en comunicación en Agua y Sal Comunicación, publicado en la edición de julio de El Periódico de Aquí. Podéis seguir las andanzas de Pere en Twitter e Ig

Hablemos del suicidio

Hablemos. Y empecemos por nosotros, los medios de comunicación y profesionales de la información. Pero, ¿por qué hablar del suicidio?, ¿en serio? Si siempre nos dijeron en la carrera de periodismo que ese tema mejor ni rozarlo. Pues nos equivocábamos, y ahora hay que desaprender lo que nos enseñaron y aprender a comunicar, y hacerlo bien.

Por cada vez que hemos silenciado una realidad que, lamentablemente, se lleva diez vidas al día, hablemos. Las muertes por suicidio duplican a las de accidentes de tráfico, superan en once veces a los homicidios y en ochenta a los de violencia de género y es la primera causa de muerte no natural en España. Pues empecemos a tratar el suicidio en los medios de una vez por todas y hagámoslo bien. Y aquí reside la incomodidad, que nadie nos enseñó ni enseñó a las personas que nos enseñaban. Entonces, ¿por dónde empezamos?

El silencio de los medios

Los suicidios aumentaron en Estados Unidos un 10% tras la muerte del actor Robin Williams en 2014. En España, los casos crecieron un 17% tras el suicidio de Antonio Flores en 1995. ¿Tuvieron que ver los errores periodísticos en estos incrementos? Las personas expertas creen que sí.
Fallar en el tratamiento del suicidio (publicitar el método, el lugar, simplificar las causas…) puede provocar un efecto contagio en personas vulnerables. Acertar, al contrario, puede ser un pilar muy importante en la prevención. Pero no es sencillo informar bien sobre el suicidio. Tantas décadas de silencio ha dejado al periodismo huérfano de formación.

Buscando, buscando, ha llegado a mis manos el libro Hablemos del suicidio, escrito por el periodista de tribunales y sucesos de El Diario de Navarra, Gabriel González Ortiz. Hoy en día, Gabriel González forma parte de la Comisión Para la Prevención de Conductas Suicidas del Gobierno de Navarra creando lazos entre las instituciones, profesionales de la sanidad y la psicología y medios de comunicación. En sus páginas, el periodista afirma: «Se trata de hablar, pero bien. Es la idea. No podemos detallar el método con el que se ha suicidado una persona, ni publicitar una nota de suicidio. Tampoco simplificar la causa ya que obedece a una multitud de factores». Por el contrario, hay que destacar el fenómeno global y divulgar las estadísticas, contextualizándolo siempre con las personas expertas, así como difundir estudios. También dar voz a las personas que han perdido a un ser querido y aquellos que han sobrevivido a una tentativa».

Esta es una pincelada de la mucha y valiosa información que recoge este libro necesario en todas las universidades de comunicación y periodismo de España. Aquí os lo dejo.

Internet habla de suicidio

El Consejo Audiovisual de Cataluña elaboró un informe en mayo de 2017 buscando en Internet todos los contenidos asociados al suicidio. En Google aparecían 18,7 millones de resultados. El Consejo estudió una muestra bastante amplia de este total y concluyó que el 10% (1,8 millones de resultados) eran contenidos de riesgo. Hicieron la misma búsqueda en YouTube y determinaron que más de medio millón de contenidos eran de riesgo. Es decir, ya se está hablando del suicidio, y no lo hacen precisamente las personas más indicadas. En este sentido, Gabriel González declaró en una entrevista con el Diario de Navarra que cree que los medios de comunicación, asesorados por los profesionales que saben de este tema, «debemos dar un paso al frente, ejercer nuestra jerarquía y cumplir con nuestra función de servir a la sociedad. Tenemos que contribuir a cambiar la conversación pública en torno al suicidio».

La niña amarilla

Cuando tenía quince años intenté suicidarme y, después de veinticinco más, me hallo inmersa en un proceso intenso y muy personal en el que estoy abriéndome al mundo para contar mi historia y la de otras personas que un día quisieron desaparecer. Se trata de un proyecto de libro en el que, bajo el título La niña amarilla,  cruzo al otro lado del miedo para contar los relatos de personas que alguna vez han tenido pensamientos suicidas o hayan intentado acabar con su vida, empezando por el mío.

Estoy convencida de que abrazar a nuestras/os niñas/os amarillos es el primer paso para digerir la experiencia y transformarla en amor, y ese es el objetivo. Por el camino, quiero abrir un espacio en los medios y en la sociedad para hablar de este problema social que nos hiela y paraliza, hasta el punto de hacer que estas muertes sean invisibles. Pues no lo son, el sufrimiento de las personas supervivientes continua, el estigma social está presente y la vergüenza y la culpa nos acompañan hasta que entre todos y todas decidamos romper el tabú y, por fin, hablar.

Pues hablemos de suicidio, y hagámoslo mejor.

María de Quesada es periodista y profesora de yoga. En Agua y Sal Comunicación gestiona RRSS y crea contenidos, puedes encontrarla como @MariaDeQuesada en las redes.

Teletrabajo para todos los cuerpos

Es indiscutible que la era post COVID-19 nos regalará nuevas maneras de trabajar con «tele» delante. ¿Hemos conseguido entender lo que significa trabajar a distancia y adaptarnos sin entrar en estado de agotamiento máximo?

El año 2012 marcó mi entrada en el maravilloso mundo del teletrabajo de la mano de la empresa americana Yelp. Yo me lo guisaba y me lo comía prácticamente todo. Me ponía mi horario, marcaba mis objetivos (siempre con la ayuda de nuestro guía y gran jefe Francisco Rábano), decidía cuánto tiempo invertía en qué y me marcaba metas semanales, mensuales, trimestrales y anuales. Toda una odisea para mí, que aterrizaba de un mundo de productoras de TV en oficinas con horarios de entrada y salida, hubiera trabajo o no, y tuviera más o menos sentido.

Me dieron un Mac y me echaron a volar. 

El primer año, sin hijos/as todavía y con embarazo, me pillé trabajando desde la cama, el bar de abajo de casa y el váter. Me dieron un Mac y me echaron a volar.  A cualquier hora del día sacaba el ordenador de debajo de las piedras para conectarme y parecía que el trabajo, que además adoraba, lo invadía todo. Y lo que más ocupaba era mi mente que jamás dejaba de idear, maquinar y traer hacia el frente (como la opción de Canva) más y más propuestas para mi proyecto de comunidad Yelp en València. Y detrás de toda esa maraña de ideas había horas y más horas delante de un portátil que fue como mi primer hijo antes de tener a Alfredo.

Y me agoté.

Me di cuenta de que no era la única que guardaba el portátil debajo de la cama  y se escondía de su pareja para abrir la pantalla un rato y «hacer solo unas cositas». Si lo has vivido sonreirás.

Me enganché totalmente.

Y no estaba sola.

Con la ayuda del gran equipo que tuve y un montón de personas que ya habían pasado por esta situación, aprendí a gestionar mi tiempo y a poner barreras físicas y mentales al trabajo. Es una práctica, y ocho años después sigo revisando continuamente estas rutinas saludables para el teletrabajo que comparto para quien le sirvan:

  • Priorizar a diario y semanalmente. Utilizo Google Calendar (aunque hay muchas herramientas) para asignar tareas a mis horas de trabajo.
  • Soy realista con el tiempo que dispongo y las tareas a realizar. Nunca me pongo más de tres tareas en un día y si resulta que las acabo y me sobra tiempo, pues fenomenal. Marco una como prioritaria (esa va a quedar hecha sí o sí) y las otras dos a continuación. Para marcar mis tareas utilizo la herramienta Momentum, que además es bonita y te da frases inspiradoras. Y las listas inacabables de tareas no van conmigo, me estresan más que motivarme.
  • Me pongo pausas. Soy incapaz de rendir tres horas seguidas sin parar a beber, estirarme o, ahora que los tengo tan cerca, jugar con mis peques.
  • Me motiva ponerme algo al fin de una tarea (bajar al perro cuando vivía, llamar a mi madre, bailar, cantar…).
  • Salir del entorno es refrescante. Si puedes, ¿por qué no ir a una terraza delante del mar a trabajar? El Wifi lo puebla casi todo y es un lujo que el teletrabajo te regala.
  • Ordenar y limpiar mi mesa se refleja en mi mente.
  • Separar los espacios en casa. Saber que el trabajo no lo ocupa todo porque se queda en la habitación que hayas decidido.
  • Coger las llamadas de mi madre siempre. Nada de lo que hago salva vidas y ella es más importante.

Seguro que me dejo muchas, pero estas son algunas de las que más me sirven cada día.

Por otro lado, estamos viviendo una situación temporal y excepcional en la que las personas que tenemos peques nos las vemos canutas para trabajar con ellos/as en casa. El teletrabajo nunca ha incluido dar clases de lengua, mates o sociales a los/las niños/as en horario laboral. Así que, si todavía no disfrutas de todas las ventajas del trabajo en remoto y estás deseando volver a la ofi, dale una oportunidad cuando esta excepcionalidad pase.

En Agua y Sal Comunicación teletrabajamos desde hace años cuando hace falta por motivos personales, de salud, familiares, para conciliar y en verano, por defecto. Lo tenemos integrado y la llegada del COVID-19 no nos ha pillado en ropas menores.  Y el equipo lo agradecemos mucho. Si eres empresaria/o y no confiabas en que las personas pudieran hacer su trabajo desde casa, ¿ya has observado que no solo sí pueden sino que, en muchos casos, lo hacen mejor y producen más?

Que cada día seamos un poquito más libres. Y para decidir si queremos teletrabajar  o no, también.

María de Quesada es periodista y profesora de yoga. En Agua y Sal Comunicación gestiona RRSS y crea contenidos, puedes encontrarla como @MariaDeQuesada en las redes.

Lecciones que aprendimos al enfrentarnos a un nuevo virus

Nuestras vidas se pararon de golpe. Cabía imaginar que las noticias que venían de China invitaban, cuanto menos, a implementar medidas de prevención. Pero nos estalló en la cara como esa bofetada que nos deja sin aliento.

Y en ese estado de shock transcurrieron los días que se tornaron en semanas. Sin duda, un camino largo y doloroso en el que hemos visto cómo las estadísticas y cifras han servido para difuminar nombres y apellidos de miles de muertos, pese a que la sociedad y los medios, algunos de ellos, hayan querido compensar esa carga emocional que merece el duelo.

Y por ese tortuoso camino hemos aprendido cuestiones que nos acompañarán para los restos:

Hemos apreciado que nuestra casa es nuestro feudo.

Sabemos que la familia es nuestro escudo y nuestro consuelo.

Hemos puesto cara a un vecindario que antes era un auténtico desconocido.

Le hemos dado a terrazas y balcones una dimensión en la que pocas personas creyeron.

Apreciamos la música como ese canal de expresión que nunca debió dejar de serlo.

Aprendimos que las residencias se crearon para CUIDAR y no para CURAR. No los criminalicemos.

Supimos que nuestros cuerpos sanitarios son ejemplares y excepcionales, pero el modelo en el que se rigen es más que mejorable.

Asumimos que hay crisis imposibles, pero eso no disculpa que las personas con cargos políticos, todas, sean de poca talla. Dentro y fuera de nuestras fronteras.

La industria nunca debió desaparecer de nuestro territorio.

La globalización ha sido un arma de doble filo capaz de lo mejor y de lo peor.

La tecnología ha sido la gran aliada a la hora de mantener las relaciones familiares y laborales.

Los pueblos y los/as niños/as se han rebelado más fuertes que las ciudades y que, desgraciadamente, las personas mayores.

Las personas con uniforme o sin él han recuperado el valor que como profesión de servicio siempre merecieron.

Hemos comprobado como la cadena de solidaridad ha crecido entre familias y empresas demostrando que somos una sociedad que vale la pena.

En definitiva, hemos aprendido muchas lecciones de esta pandemia. Ahora hace falta que aprendamos a vivir con prudencia pero sin miedo. Tenemos que vivir valorando lo próximo, disfrutando de las pequeñas cosas. Sabiendo que somos vulnerables, pero que nos mueve la esperanza de saber que todo irá bien.

 

Artículo de Pere Ferrer Sanchís, consultor en comunicación en Agua y Sal Comunicación, publicado en la edición de mayo de El Periódico de Aquí. Podéis seguir las andanzas de Pere en Twitter e Ig como @perefe (s)

Un libro para cada momento

Hoy, como cada 23 de abril,  celebramos el Día Mundial del Libro. Un día como hoy, fallecían o nacían Cervantes, Shakespeare, Inca Garcilaso de la Vega y Mariana Alcoforado. Por este motivo, esta fecha simbólica rinde un homenaje mundial al libro y a sus autores y autoras.

Y se dirige en particular a la juventud, para que siga descubriendo el placer de la lectura y respetando la irreemplazable contribución de estas creadoras y creadores del progreso social y cultural a nuestras vidas.

En un momento en la que la mayoría de los coles de todo el mundo están cerrados y debemos quedarnos en casa, podemos usar el poder de la lectura para combatir el aislamiento, estrechar los vínculos entre las personas, expandir nuestros horizontes, a la vez que estimulamos nuestras mentes y nuestra creatividad. Desde Agua y Sal Comunicación os compartimos algunas lecturas recientes que nos han marcado por alguna razón.

Un libro para cada momento

Pere Ferrer nos recomienda La reconquista de l’espai públic. València, els nostres carrers i les nostres places, de Joan Olmos Lloréns (Doctor enginyer de Camins i especialista en urbanisme).

Estos días aprovecho para leer, de manera reposada, este título que llegó a mis manos a mediados de enero y que cobra una especial relevancia estos días de confinamiento en los que empezamos a ver de otro modo nuestra ciudad, calles y plazas. El autor abogaba por recuperar la calle para las personas, para los vecinos, los niños y niñas y estoy convencido, que el día que pisemos de nuevo la calle con libertad, con garantías, reivindicaremos, más que nunca, ese espacio como algo propio, como muchos tuvimos la oportunidad de disfrutarlo siendo niños. Lectura reflexiva.

María José Moreno, en estos días de incertidumbre casera, ha vuelto a la novela policiaca y nos cuenta: «Este género me encanta porque te hace olvidar cualquier preocupación para convertirte en un detective que busca indicios sospechosos de todos los personajes. El caso, es que lo he retomado con Cormoran Strike, un investigador londinense y joven militar retirado. Blanco letal es la cuarta novela que bajo el pseudónimo de Robert Galbraith, escribe J. K. Rowling. Un libro que sin duda engancha, bien escrito, y que se desarrolla en la variopinta Londres.Aunque sin duda, el libro que más veces he leído estos días es Tomás el bromista, de la colección de minilibros de la editorial Kalandraka. Lo que tienen los niños pequeños es que si encuentran una buena historia, no se cansan de escucharla. Travesuras y bromas, con rimas, mucho humor y sorpresas. «Tomás era un niño muy inquieto a quien le encantaba esconderse y disfrazarse cuando venían visitas a casa», es el inicio de esta divertida historia.

Dessiré Tornero nos habla de un libro que le regaló su «colega» Pere: La vida es venta. «Como periodistas que somos también, nos hemos tenido que formar para vender. Es una tarea increíble, llena de emoción pero en la que también el fracaso aparece muchas veces. Este libro de Inés Torremocha asegura que el reto es aprender a gestionar estas emociones para poder conseguir una vida y una venta plenas. Me enganchó desde el primer momento gracias a la palabra «vida». La escritora la lleva tatuada en su brazo. Casualidades de la vida, yo también.

 

Cora raga ha escogido La danza de los tulipanes, de Ibon Martín. «Una novela policíaca que se inicia con el hallazgo del cadáver de una mujer junto a la que reposa un tulipán. Toda la trama se desarrolla en la comarca de Urdaibai, en Euskadi, tuve la suerte de haber pasado un verano recorriendo esta zona y me ha encantado viajar desde casa a allí de nuevo. Desde luego la recomiendo os sorprenderá.»

María Gil escoge la lectura El jardín olvidado, de Kate Morton. La muerte de su abuela, Nell O’Connor, lleva a Casandra desde la lejana Australia hasta Cornualles. Allí descubrirá la compleja historia de su familia, hasta ahora desconocida para todos, y el gran secreto que tantos años llevaba guardado. Una niña desaparecida, una historia que se remonta a comienzos del siglo XX, una misteriosa mujer llamada Autora y un secreto familiar que por fin ve la luz. Ingredientes que hacen de El jardín olvidado un libro que atrapa al lector desde el primer momento.

María de Quesada se halla inmersa en una obra filosófica que califica como «brutal»: Tantra illuminated (Christopher Wallis, 2012). Este libro es un viaje fascinante al corazón mismo del Tantra: sus enseñanzas clave, sus linajes fundamentales y sus prácticas transformadoras. Desde que Occidente descubrió el Tantra hace 100 años, ha habido considerable fascinación, especulación y, sobre todo, información errónea sobre este movimiento espiritual. Ahora, por primera vez en inglés, Tantra illuminated presenta una introducción accesible a esta sagrada tradición que comenzó hace 1.500 años en el norte de la India. Traducido de fuentes sánscritas primarias y ofreciendo una mirada profunda a la práctica espiritual, este libro revela la rica historia del Tantra y sus poderosas enseñanzas. Una joyita.

«No importa lo ocupado/a que piensas que estés, debes encontrar tiempo para leer, o entregarte a una ignorancia autoelegida», Confucio.