¡«Ira, chacha», qué lengua más bonica!

Si alguna vez habéis estado en mi pueblo, Ayora, seguro que habéis escuchado la expresión: «¡Ira chacha!».

Es una de las locuciones más características del municipio, apócope de «mira muchacha» y también el título de los libros publicados por el escritor local, José Martínez Sevilla. A Pepe le debemos esta recopilación de palabras tan especiales con las que nos hemos criado. Un diccionario del que el propio Miguel Delibes dijo: «Muy minucioso, donde se encuentran palabras y expresiones hondamente originales del lenguaje de Ayora».

Libro de José Martínez Sevilla, conocido como «Pepe» en Ayora.

 

Yo todavía conservo muchas de esas palabras y, en ocasiones, me gusta utilizarlas, ya que crecí escuchándolas y me gustaría que perdurasen. «Abonico» (en voz baja), «bambolla» (ampolla), «bonico» (aquello que resulta bien, se dice que queda bonico). Y también «calvizón» (cachete), «capuzón» (tirarse de cabeza al agua) o «escarcil» (alcachofa), ¡y son solo algunas! Muchas de estas expresiones nos recuerdan a vocablos valencianos, y es que Ayora es un municipio del interior de la provincia de València, próximo a la provincia de Albacete.

Además de este peculiar lenguaje, Ayora tiene mucha historia y lugares preciosos para visitar. A tan solo 140 kilómetros de Valencia, podéis visitarla y pasar un día maravilloso en su castillo, que se alza sobre un cerro de 640 metros de altitud, varias iglesias y la ruta del «hilo rojo», que permite conocer todos los rincones de la población. También podéis aprovechar para comprar miel, el producto estrella de la gastronomía, al ser uno de los mayores centros de producción de miel de toda España. Y, sin lugar a dudas, degustar los gazpachos ayorinos, el plato típico.

¡Allí os daremos una gran bienvenida!

Desirée Tornero es directora de Agua y Sal comunicación, apasionada por la vida buena y 100 % ayorina. La podéis seguir en RRSS como @deseada73 o @desireetornero

Comunicar en 2021

Pararse y escuchar qué opinan las personas profesionales de la comunicación es todavía una virtud que no todas las empresas tienen. Parece que en España, y pleno siglo XXI, la postura de las agencias de comunicación o la figura del dircom están desdibujadas del panorama empresarial.

Muchas personas empresarias viven en una constante crisis de fe con respecto a sus la figura del/de la profesional de comunicación. En multitud de ocasiones vemos como los/las jefes/as deciden los planes estratégicos de comunicación o le dicen a su jefe/a de prensa qué puede comunicar a los medios y qué no. ¿Qué ocurre entonces? ¡Sorpresa! Las campañas, estrategias y demás peripecias que se inventa no funcionan.  

La COVID-19 ha traído consigo nuevas oportunidades en el mundo de la comunicación, nuevas herramientas tecnológicas revolucionarias que permitirán a las empresas en un futuro próximo -porque hay luz al final del túnel- posicionarse y promocionarse de forma rápida y eficaz en el mercado. Porque lo que no se comunica no existe y llevamos casi cien años de letargo con respecto a estas prácticas. Es hora de despertar y de poner el foco en lo que realmente importa: comunicar funciona. 

Retos pospandemia

Con toda seguridad podemos afirmar que las empresas se enfrentan a un reto en cuanto a las formas de comunicar post COVID-19. Las predicciones auguran un futuro muy oscuro, casi negro, para aquellos que no se adapten a la digitalización con gran celeridad. Hoy en día no estar online es casi “Crónica de una muerte anunciada”, como diría Gabriel García Márquez. La era de la comunicación será más comunicativa que nunca y se nutrirá de las nuevas tecnologías para ofrecer servicios hasta ahora impensados, puesto que la innovación sigue y seguirá siendo la tendencia al alza en todos los sectores, incluido este. 

En los últimos años hemos visto cómo las estrategias de comunicación han cambiado radicalmente, cada vez se vende menos producto y más valores. Sin duda invertir en un plan estratégico en comunicación de valores será un must -como en la moda- para las empresas que quieran seguir creciendo. Al hilo de esto último cabría destacar también la importancia en el alma y la pasión como motores de las relaciones, no solo para con los clientes o públicos potenciales, sino también con los las personas empleadas. Esto puede suscitar duda y controversia porque ¿cómo vamos a mostrar humanidad en una era de digitalización? Se puede y se debe fomentar la relación interpersonal, adaptando las relaciones a la digitalización y viceversa. 

Lo cierto es que los/las profesionales aseguran que la pandemia trae nuevas oportunidades en el mundo de la comunicación y es fundamental que las empresas escuchen a los gabinetes de comunicación para aprovechar la situación, porque recuerden: lo que no se comunica no existe. 

Pati Cervera es copywriter, adicta a la moda y a las RRSS. Podéis seguirla en @paticervera_

Somos de radio

El 13 de febrero es la fecha proclamada por las Naciones Unidas como Día Mundial de la Radio.

Es curioso saber que la iniciativa para el establecimiento oficial de esta celebración internacional partió de la Academia Española de la Radio; de manera que, en 2011, la propuesta fue finalmente presentada por la Embajada de España en la UNESCO, así como también por la Misión Permanente de España en la ONU. Ya han pasado diez años desde que la radio recibe este merecido homenaje, pero nos viene acompañando desde finales del XIX cuando se inventó, aunque las primeras transmisiones comenzaran a principios del siglo XX y entre Tesla y Marconi se reparten hoy los méritos.

En Agua y Sal Comunicación nos sentimos muy vinculados a la radio por su función informativa, de inmediatez y a la vez próxima, de acompañamiento, íntima. La radio le da voz a la palabra y nosotros siempre nos hemos identificado con todo lo que implica comunicar de manera transparente y cercana.

Pere Ferrer en Onda Eñe

 

Pere Ferrer y María José Moreno en Onda Eñe
María de Quesada en Intereconomía Radio

 

Patricia Cervera en la radio del CEU

 

Somos de radio y hoy lo celebramos.

Pere Ferrer Sanchís, consultor en comunicación en Agua y Sal Comunicación. Podéis seguir las andanzas de Pere en Twitter e Ig.

 

¡Salvemos el periodismo que aún queda!

La sangría en el gremio periodístico cada vez es mayor y los males que le acechan cada vez más numerosos, pero dejemos de echar la culpa a todo lo que se menea, por un segundo, y asumamos nosotros alguna. Es triste reconocer que la ausencia de corporativismo ha impedido que nos enfrentemos, al menos, en sintonía a una realidad que cada día que pasa es más cruda.

El periodismo, casi siempre, ha adolecido de una gestión empresarial cabal y seria, y los negocios si no son rentables, acaban por dejar de ser negocios. A los periodistas, también, les ha podido el ego de la exclusiva, algo que tuvo mucho sentido desde el inicio de los tiempos, pero no ahora, desde luego. Y eso ha impedido cierta cohesión. Claro que hay que desvelar desmanes, pero no dejen de informar en el día a día, porque existen muchos canales a nuestro alcance y el foco de la información ya no solo reside en los medios.

Y ahora me dirán, ya, pero los medios aseguran la veracidad. Pues sí, es verdad, la misma veracidad que muchas veces se ha difuminado en aras de una gruesa línea editorial. Qué quieren que les diga, echo de menos aquella Hoja del Lunes, por ejemplo, que se limitaba a informar de forma aséptica y además aseguraba el descanso en una profesión que nunca ha contado con un cómodo horario.

Ahora parece que los lectores o audiencias tengan que hacer una labor de filtrado informativa a la inversa porque muchas veces la información ya viene ‘opinada’ desde las redacciones.

Y luego está esa pléyade de tertulianos o cronistas, como algunos que se atreven a decir que el cierre de delegaciones es una estrategia centralista para que el hilo informativo no pierda su, por otro lado, tufillo mesetario… ¡Buf, discrepo! Porque de ser así es como constatar que los políticos, instituciones, el poder en sí, ha conseguido erosionar la función principal para la que los medios fueron creados: informar de manera veraz e independiente. Al tiempo que se asume lo perniciosa que es la política para el periodismo.

Me duelen muchas cosas de éste, aún así, apreciado gremio, tantas que podría alargar la columna como un rollo de papiro romano. Pero defiendo el valor de la información y la comunicación como funciones básicas y esenciales en un sistema democrático. Por eso, quizá ya el último cartucho que nos quede sea la creación de un colegio profesional que ejerza esa función de salvaguarda y escudo, por encima de un, hasta ahora, asociacionismo al que le faltan recursos y le sobra, en algunos casos, un innecesario poso ideológico.

La función informativa debe aspirar a vivir de sus lectores / suscriptores y si está perdiendo muchos, pensar cómo recuperarlos o ganar otros nuevos. Y los ingresos por publicidad deben mostrar un equilibrio entre lo público y lo privado. Y por cierto, el reparto de las campañas públicas debe ser tan ecuánime como riguroso, no arbitrario y sectario y cuando esto sucede, algo que seguimos viendo aun cuando cambian de color los gobiernos, perdemos todos. Pierde la sociedad, pierde el periodismo y se echa a perder el político.

Y llegados a este punto, empecemos a preguntarnos si el mal viene más lejos de Almansa. ¿Cuántas generaciones que vienen por detrás nuestro han crecido ya sin leernos (prensa), escucharnos (radio) o vernos (TV)? Hay otros mundos y parece que los periodistas y el periodismo seguimos sin reparar en ello.

Desde luego, esto da para mucho. Si tienen a bien seguirnos, seguiremos reflexionando, con el honesto objetivo de que el periodismo pueda seguir informando.           

Artículo de Pere Ferrer Sanchís, consultor en comunicación en Agua y Sal Comunicación, publicado en la edición de diciembre de El Periódico de Aquí. Podéis seguir las andanzas de Pere en Twitter e Ig.

Nuevos tiempos, nuevos modelos, también para los medios de comunicación

En Agua y Sal Comunicación no dejamos de darle vueltas a un asunto. Si estamos apoyando a sectores y colectivos tan diversos como el del pequeño comercio, juguete, construcción, náutica, hostelería o deportes, entre otros, en su adaptación a este nuevo escenario. ¿A qué esperan los medios de comunicación?

Hemos visto o constatado como crecen las audiencias, lectores y páginas vistas en estos últimos meses, que ya nos parecen un lustro, al tiempo que ellos han sufrido al ver como menguan sus ingresos por publicidad. La crisis es así de cruel y contradictoria.

Ya no vamos a incidir en el exceso de canales, medios o soportes, en la inmediatez de las redes que secuestran el concepto de ‘primicia’ y desvirtúan la noble función informativa, la desafección creciente de los públicos, sobre todo, de las nuevas generaciones, la precariedad que afecta a la calidad del producto… Son tantos los detonantes negativos que insistimos en la necesidad de que los periodistas, los medios de comunicación y el periodismo, en general, encuentren ese nuevo espacio de rigor frente al ruido, de información de calidad y que despertemos nuestra conciencia y nuestro bolsillo a la hora de asimilar que bien valdrá la pena pagar por ello.

Desterremos esa idea superficial y fallida del ‘periodismo ciudadano’, sin que el ciudadano se aleje del periodismo, porque ‘dar’ con la información y ‘darle’ forma, es una tarea tan importante como cualquier otra y así debemos reconocerlo.

¿Pagamos por nuestra conexión de red, por una plataforma digital para ver cine o series, por el fútbol, por un videojuego online…? Paguemos, pues, por estar bien informados. Esa es la tendencia para que el periodismo recupere su independencia y su prestigio. Son nuevos tiempos y se imponen ya nuevos modelos también para los medios.

Poco a poco vemos como se producen nuevos intentos y desde esta humilde parcela, como facilitadores e intermediarios de la información, les animamos a ello. Nos llegan ejemplos dentro y fuera de nuestras fronteras; desde luego, fuera siempre van por delante. Pero conviene generar ese nuevo hábito de hacer valer la información y cobrarla para que el ciudadano se la tome en serio.

También es verdad que si el papel entra en caída libre es porque las cabeceras no han encontrado o buscado la fórmula para seguir siendo visibles en la calle, en el punto de venta que tanto han desatendido. También es verdad que los ingresos de publicidad convencional no son lo que eran, máxime en estos tiempos y sabemos de la rígida reticencia de los anunciantes a salir del papel. Pues adelante, pues, con el modelo de suscripción, de las aportaciones flexibles y voluntarias, de los foros, eventos o debates con patrocinios… Rastreen el mercado y busquen sus opciones, pero no dejen de informar de forma veraz, la sociedad necesita medios libres, estables e independientes.

Días atrás leíamos que cerca de 350.000 usuarios ya pagan por leer información digital en España. ¡Es un primer paso!

Pere Ferrer 

Hablemos del suicidio

Hablemos. Y empecemos por nosotros, los medios de comunicación y profesionales de la información. Pero, ¿por qué hablar del suicidio?, ¿en serio? Si siempre nos dijeron en la carrera de periodismo que ese tema mejor ni rozarlo. Pues nos equivocábamos, y ahora hay que desaprender lo que nos enseñaron y aprender a comunicar, y hacerlo bien.

Por cada vez que hemos silenciado una realidad que, lamentablemente, se lleva diez vidas al día, hablemos. Las muertes por suicidio duplican a las de accidentes de tráfico, superan en once veces a los homicidios y en ochenta a los de violencia de género y es la primera causa de muerte no natural en España. Pues empecemos a tratar el suicidio en los medios de una vez por todas y hagámoslo bien. Y aquí reside la incomodidad, que nadie nos enseñó ni enseñó a las personas que nos enseñaban. Entonces, ¿por dónde empezamos?

El silencio de los medios

Los suicidios aumentaron en Estados Unidos un 10% tras la muerte del actor Robin Williams en 2014. En España, los casos crecieron un 17% tras el suicidio de Antonio Flores en 1995. ¿Tuvieron que ver los errores periodísticos en estos incrementos? Las personas expertas creen que sí.
Fallar en el tratamiento del suicidio (publicitar el método, el lugar, simplificar las causas…) puede provocar un efecto contagio en personas vulnerables. Acertar, al contrario, puede ser un pilar muy importante en la prevención. Pero no es sencillo informar bien sobre el suicidio. Tantas décadas de silencio ha dejado al periodismo huérfano de formación.

Buscando, buscando, ha llegado a mis manos el libro Hablemos del suicidio, escrito por el periodista de tribunales y sucesos de El Diario de Navarra, Gabriel González Ortiz. Hoy en día, Gabriel González forma parte de la Comisión Para la Prevención de Conductas Suicidas del Gobierno de Navarra creando lazos entre las instituciones, profesionales de la sanidad y la psicología y medios de comunicación. En sus páginas, el periodista afirma: «Se trata de hablar, pero bien. Es la idea. No podemos detallar el método con el que se ha suicidado una persona, ni publicitar una nota de suicidio. Tampoco simplificar la causa ya que obedece a una multitud de factores». Por el contrario, hay que destacar el fenómeno global y divulgar las estadísticas, contextualizándolo siempre con las personas expertas, así como difundir estudios. También dar voz a las personas que han perdido a un ser querido y aquellos que han sobrevivido a una tentativa».

Esta es una pincelada de la mucha y valiosa información que recoge este libro necesario en todas las universidades de comunicación y periodismo de España. Aquí os lo dejo.

Internet habla de suicidio

El Consejo Audiovisual de Cataluña elaboró un informe en mayo de 2017 buscando en Internet todos los contenidos asociados al suicidio. En Google aparecían 18,7 millones de resultados. El Consejo estudió una muestra bastante amplia de este total y concluyó que el 10% (1,8 millones de resultados) eran contenidos de riesgo. Hicieron la misma búsqueda en YouTube y determinaron que más de medio millón de contenidos eran de riesgo. Es decir, ya se está hablando del suicidio, y no lo hacen precisamente las personas más indicadas. En este sentido, Gabriel González declaró en una entrevista con el Diario de Navarra que cree que los medios de comunicación, asesorados por los profesionales que saben de este tema, «debemos dar un paso al frente, ejercer nuestra jerarquía y cumplir con nuestra función de servir a la sociedad. Tenemos que contribuir a cambiar la conversación pública en torno al suicidio».

La niña amarilla

Cuando tenía quince años intenté suicidarme y, después de veinticinco más, me hallo inmersa en un proceso intenso y muy personal en el que estoy abriéndome al mundo para contar mi historia y la de otras personas que un día quisieron desaparecer. Se trata de un proyecto de libro en el que, bajo el título La niña amarilla,  cruzo al otro lado del miedo para contar los relatos de personas que alguna vez han tenido pensamientos suicidas o hayan intentado acabar con su vida, empezando por el mío.

Estoy convencida de que abrazar a nuestras/os niñas/os amarillos es el primer paso para digerir la experiencia y transformarla en amor, y ese es el objetivo. Por el camino, quiero abrir un espacio en los medios y en la sociedad para hablar de este problema social que nos hiela y paraliza, hasta el punto de hacer que estas muertes sean invisibles. Pues no lo son, el sufrimiento de las personas supervivientes continua, el estigma social está presente y la vergüenza y la culpa nos acompañan hasta que entre todos y todas decidamos romper el tabú y, por fin, hablar.

Pues hablemos de suicidio, y hagámoslo mejor.

María de Quesada es periodista y profesora de yoga. En Agua y Sal Comunicación gestiona RRSS y crea contenidos, puedes encontrarla como @MariaDeQuesada en las redes.

Dejar de comunicar nunca fue la opción, ni en tiempos del coronavirus

Mantener vivo el contacto a través de la comunicación nos transmite cierta normalidad y que hay luz al final de la espera

¿Por qué crece el uso de datos?

¿Por qué aumenta la interacción en redes?

¿Por qué sube el número de visitas a medios digitales?

¿Por qué ‘hierven’ los grupos de Whatsapp?

¿Por qué la voz de la radio ya es uno más de la familia?

¿Por qué intentas relativizar pero conectas con el telediario de las 15 y/o las 21 horas y te lo ‘tragas’ como cuando antes lo hacías con la información del tiempo?

En definitiva, ¿por qué salimos a los balcones?

Vale, bueno, sí, todo pasa porque estamos confinados en un estado de alarma con prórroga incluida y quién sabe si habrá penaltis por el coronavirus. Pero, sobre todo, pasa por una sensación inherente a todas las personas, incluso a aquellas que se aíslan y guardan voto de silencio, a estos últimos les queda la conexión espiritual. En resumen, pasa porque todos tenemos una gran necesidad de COMUNICAR. (Al final del artículo os dejamos nuestro decálogo de razones para descargar). 

Por eso en Agua y Sal Comunicación nos sumamos a la campaña del Colegio de Publicitarios de la CV que anima e insiste en una idea básica: #NoDejesDeComunicar

Y en este artículo te vamos a dar 10 razones reveladoras para no dejar de hacerlo.

Comunica:

1) Porque necesitamos verdades verdaderas:

Claro que no hay que dejar de comunicar y menos ahora, que hay una necesidad acuciante por saber y por SABER con mayúsculas, con garantías. No mientas, nunca ha sido una opción para los que nos dedicamos con corazón a esto, pero también es verdad que la falta de educación, principios e intrusismo han hecho mucho daño a la profesión.

2) Porque no somos héroes ni heroínas:

Claro que no hay que dejar de comunicar, porque hay muchas organizaciones o empresas que están viviendo en un presente imperfecto y asumiendo, sin darse cuenta, un papel principal. Comunica pues, no para sacar pecho, sino para hacer cundir el ejemplo. Estamos en un momento en que toda ayuda es bienvenida.

Por ejemplo, sabemos que la Federación Española de Asociaciones de Puertos Deportivos y Turísticos mantiene, estas semanas contacto directo con los puertos miembros para saber cómo deben actuar.

Toy Planet comparte artículos para hacer más llevadero el día a día con los niños en casa.

Rugby Club Valencia mantiene un estrecho contacto con sus jugadores y nos va contando cómo vive la experiencia cada uno.

Fevec, Arival o Avemcop realizan un trabajo de seguimiento ante las directrices que marca el Gobierno y refuerzan la comunicación con sus asociados, para prestar apoyo, información y asesoramiento.

El Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos en la Comunidad Valenciana impulsa su función de apoyo desde el teletrabajo, ofrece descuentos en sus cuotas a colegiados afectados por ERTES o en situación de desempleo y refuerza sus acciones formativas online.

El objetivo es mantener una comunicación activa en la que mostrar opciones de relacionarse y ser útiles durante el aislamiento.

3) Porque tampoco somos villanos:

Claro que no hay que dejar de comunicar, porque la situación es crítica y si tu organismo o empresa se halla dentro de ese torbellino que te arrastra, tu entorno y la sociedad, en general, agradecerán tu predisposición y transparencia, por cruda que esta sea.

El eco hotel Mar de Fulles ha dado ejemplo y se ha convertido en un modelo dentro de la hostelería y restauración como alojamiento sostenible. Esta situación de cierre temporal les ha conducido a tener que hacer un ERTE para poder hacer una pausa en este camino, y así lo han comunicado a sus clientes, proveedores y amigos. Mientras, todo el equipo de Juanma espera con ganas que pase esta situación para seguir ofreciendo el mejor servicio.

El Puerto Deportivo y Turístico Marina de Dénia ha tenido que cancelar el 13º Salón Náutico de Dénia y lo ha tenido que comunicar a expositores y visitantes. La organización ya está trabajando en la edición del próximo año con ganas y mucha motivación.

4) Porque #Estopasará y #TodoIráBien:

Claro que no hay que dejar de comunicar, porque #estopasará y #todoirábien, es lo que todos deseamos y el hecho de no haber dejado de comunicar nos dejará en buena situación para afrontar los retos que, a partir del final de esta pesadilla, deberemos afrontar. Mantener viva la comunicación nos transmite cierta normalidad y que hay luz al final de la espera.

Cuidum ofrece asistencia domiciliaria a personas mayores y en estos tiempos de coronavirus redobla esfuerzos atendiendo peticiones, consultas, ofreciendo su red de profesionales cuidadores y cuidadoras, ajustando protocolos de seguridad, informando a través de un chat médico, porque son conscientes de que la salud es lo primero.

5) Porque hay que poner orden y cordura ante la saturación informativa:

No todo vale, ni debió de valer nunca, pero los comunicadores se enfrentan al bulo, a la falta de rigor, al intrusismo informativo que hace de la comunicación una función perniciosa y a la pérdida de criterio entre los receptores. Apliquemos lo que escuchaba a una compañera días atrás: sesgo cognitivo. La información es una herramienta útil, la desinformación es como nuestros mayores llamaban a la publi: propaganda.

De esto nuestras compañeras de RETAIL Future, María José y Mayte, no solo saben mucho, sino que son un AZOTE frente al bulo y la desinformación. ¡Sigan así, compañeras!

6) Porque debemos estar más unidos y unidas que nunca comunicando:

No todo vale, ni debió de valer nunca, pero es tanta la fragilidad en la comunicación que hasta hubo que preguntar en rueda de prensa telemática si la función periodística era una actividad esencial.¡Ay mísero de mí, y ay, infelice!¿A tal punto hemos llegado?

No hay periodistas de primera ni de segunda, por aquellos que optaron en su momento por la comunicación corporativa. Déjense los primeros de ‘mamandurrias’, su función es más precaria que nunca y para recuperar la posición que un día ostentaron necesitamos estar en sintonía: periodistas, consultores y consultoras de comunicación, relaciones públicas, diseñadores/as, creativos/as, gestores/as de contenido digital, periodistas gráficos, publicistas y, sobre todo, que los consejeros/as delegados/as, CEOs y directores/as entiendan a partes iguales la función mercantil y la informativa.

El Periódico de Aquí y su editor Pere Valenciano y resto del equipo es un claro ejemplo de modelo rupturista con lo establecido, independiente y por ende ‘sensible’ a estos tiempos difíciles. Mantengamos viva esa idea de que el papel, el periodismo de proximidad y el refuerzo como portal digital informativo tienen cabida en lo que tenga que venir tras esta crisis sanitaria, social y económica.

7) Porque las generaciones jóvenes, que se han hecho mayores de repente con esta crisis que estamos sufriendo, necesitan buenos referentes. Seamos un buen ejemplo para ellas. Necesitan ver que los valores que mueven ahora a las empresas son los de colaboración, apoyo y solidaridad. Que esos son los que realmente importan y los que nos sacarán de esta situación. Y por eso les tenemos que contar cómo lo estamos haciendo.

NosotrasDeportistas.com nos han permitido hacer con ellas una carrera de larga distancia. No solo la 10KFem, sino todo lo que ha requerido en materia de comunicación, hasta ver finalizada una prueba que ha servido para seguir escalando en ese propósito de igualdad real entre hombres y mujeres.

8) Porque las instituciones (todas), porque los/las políticos/as que las ostentan (todos) entiendan que su función es pública, PUNTUAL y de servicio. Porque necesitamos gestores/as honestos/as, ni corruptos/as, ni sectarios/as. Y la comunicación debe ser la herramienta que evite desmanes y despropósitos como los tristemente vividos. ¡Ay si todos y todas comunicásemos con todo lo que ello conlleva! Sí, sí, comunicar también significa escuchar. ¿Y si lo hacemos por ese orden, primero escuchar y luego hablar? Quizá de esa manera nos daríamos cuenta de que las cosas no son blanco o negro y que lo que la sociedad necesita es unión, no enfrentamientos.

En Agua y Sal Comunicación siempre hemos trabajado por proyectos y cuando nos han dado la opción, si nos los hemos creído y apostado por ellos, nos han dado igual ideologías, signos o banderas. La comunicación debe ser tan independiente como secreto nuestro voto.

9) Porque tenemos ante nosotros un nuevo reto:

Porque esta crisis del #COVID19 nos ha sacudido a todas las personas por igual de un modo inesperado, nos ha puesto a prueba, nos ha planteado un reto desconocido, ha alterado todos nuestros planes, ha dado al traste con nuestros objetivos y una nueva manera de hacer las cosas debiera emerger a partir del día después en que hayamos vencido a esta pandemia. Todos y todas hemos pensado en qué será lo primero que hagamos cuando podamos salir, y seguramente, nadie haya dado con la respuesta acertada, no por nada sino porque no tenemos ni idea de cómo va a ser ese día. Eso sí, una cosa es segura, si hasta que llegue ese momento hemos comunicado, iremos con ventaja.

Y daremos las gracias a todos las organizaciones o empresas que a lo largo de este decálogo hemos citado y a tantas otras que, en algún momento, han confiado en nosotros: Exit Up, Talentum, Colegio de Médicos de Valencia, Estudio Bueno, Peñacañada Club Deportivo, La Mujer del Presidente, Disciple Toys, Investmat, IVACE Internacional, Radio Intereconomía Valencia, Publicesa, Ecological, etc.

10) Porque una nueva forma de hacer las cosas se impondrá:

Y esa nueva manera de ‘hacer’ sacudirá por completo todos y cada uno de los procesos que están relacionados con la comunicación. No nos servirá pasar página y hacer como que esto nunca ha sucedido. Caeríamos en el error que nos puede llevar a equivocarnos con el tiempo.

También es verdad que son muchas las secuelas que en la sociedad y a nivel político, económico, comercial y sobre nuestro propio bienestar y salud, esta pandemia va a dejar. Y será difícil abstraerse de ello.

Se abrirá pues una nueva manera de relacionarnos, de comunicarnos y debemos estar preparados para ello. ¿Quién quiere perderse, pues, esa nueva estrategia comunicativa que se presenta más clara, diáfana, directa, empática, cercana y amable? Así entendemos que será la comunicación que viene. Y en Agua y Sal Comunicación os invitamos a no perdéroslo.

Un grito desesperado para que el periodismo recupere su sitio

En un momento en el que la actualidad manda, y por momentos nos supera, es cuando más echo en falta aquella función de altavoz riguroso de la información que ejercía el periodismo.

La democratización de la información, la irrupción del multicanal, las redes, las apps y porque no decirlo también, la victoria de la trama política sobre la urdimbre informativa, además de todo lo que ha supuesto la tecnología en los últimos 20 años han acabado por desestabilizar a un sector y a una profesión como la de periodista que resiste herida, en precario y sin recursos ante la avalancha de una sociedad (no maleducada, sino mal educada, que no se mal interprete) que valora solo la inmediatez y no distingue, más de lo esperado, lo verdadero de lo falso.

Noticias falsas

Las malditas fake news campan a sus anchas por grupos de whatsapp y por los muros de las redes sociales con formato de noticia, incluso bien maquetadas, imitando cabeceras y tipografías. ¿Y nadie repara a los dos segundos o al final del primer párrafo la falacia que esconden? ¿Tanto hemos perdido de análisis crítico? De ahí, que me atreviera unas líneas más arriba a denunciar la mala educación adquirida.

Incluso la automatización ha permitido que se dejen ver en las páginas web de los propios medios, sin que los propios editores reparen en ello, noticias extrañas, interesadas, capciosas que acaban por desvirtuar la función de los propios medios.

Los medios han perdido la batalla frente a la clase política, me da igual el color del aparato que haya detentado el gobierno. Han sufrido una usurpación silenciosa. Los medios clásicos han ido perdiendo su identidad, las nuevas generaciones no han accedido a ellos por falta de atractivo o falta de actualización del mensaje que ha derivado en distanciamiento. Y los medios de nueva creación, sobre todo digitales (muchos) parecen creados para generar distorsión más que información. Me exaspera tanto el pseudo medio de un tal Inda como el instrumento dirigido de la actual TV3, unos porque mienten sin reparo y otros porque adoctrinan con descaro. Me quema tanto el concepto de medios públicos con consejos de administración políticos, como la pérdida de interés que manifiesta la actual sociedad por una función como la nuestra que debiera ser clave para aspirar a una democracia real.

Si la política ejerce esa función sibilina de manipulación y la sociedad nos da la espalda y no valora la independencia y veracidad que debiera ofrecer nuestro ‘canal’ frente a los nuevos modos de comunicación, deberíamos dejar de mirarnos el ombligo y analizar en qué momento nos alejamos del camino o cuando empezó la audiencia – oyentes – lectores a dejar de seguirnos.

La saturación, el exceso de información, la pérdida de calidad y la falta de un filtro han dejado el gremio herido. Por eso este grito desesperado para que el periodismo recupere su sitio.

Y vaya si lo necesitamos en estos días de alerta sanitaria que se nos pueden hacer largos. Se agradece la cercanía de la radio, de la TV, de los digitales… y del papel como lectura reposada, siempre y cuando aporte valor, profundidad, análisis y diferenciación a lo que ya sabemos.

Foto destacada de Kaboompics.com

Artículo de Pere Ferrer Sanchís, consultor en comunicación en Agua y Sal, publicado en la edición de marzo de El Periódico de Aquí.

Podéis seguir las andanzas de Pere en Twitter e Ig como @perefe (s)

El rosa y el azul no son solo colores

Hace ya seis años, la cadena nacional de juguetes, Toy Planet, lanzó su primera Guía de Navidad en la que abarcaba la problemática del sexismo en estos catálogos. Recuerdo cuando nos reunimos para planificar la campaña de comunicación de ese año y me contaron lo que estaban haciendo. Fue muy emocionante ya que sabía que estaban haciendo algo nuevo, rompedor y necesario. En Toy Planet se habían dado cuenta, tras mucho hablar con sus clientes, que el rosa y el azul no eran solo colores. Detrás de cada fotografía de los catálogos de Navidad hay un mensaje, los niños juegan con camiones y las niñas con muñecas. Pero la realidad es otra. Detectarlo a tiempo le valió a esta empresa a convertirse en la primera en ponerse manos a la obra y romper con los estereotipos sexistas en el juguete. Contarlo también fue emocionante ya que los medios de comunicación acogieron muy bien esta iniciativa.

Este año Toy Planet ha vuelto a confeccionar su Guía de Navidad rompiendo con los clichés sexistas. Aunque el mensaje ya ha calado en la sociedad, al sector le queda mucho por hacer y todavía existen campañas de publicidad que fomentan actitudes sexistas que no deberían permitirse.

Este año la Generalitat Valenciana también ha lanzado una campaña en medios de comunicación y redes sociales para que los niños sepan que ellas pueden ser astronautas y ellos vestir tutú. El cambio está llegando según expertos en tendencias jugueteras, pero aunque ya podamos encontrarnos con niños poniendo lavadoras y niñas dirigiendo grúas, todavía existe el sexismo.

Agua y Sal ComunicaciónAgua y Sal Comunicación

¿Es el tiempo relativo?

Para mí la percepción del tiempo es personal e intransferible, como las tarjetas de embarque del avión. Y entonces, ¿qué hacemos para sentir que llegamos a todo? Primero, hay que usar mucho sentido común, y eso a veces se nos olvida; y segundo, existen herramientas súper útiles para ayudarnos en el día a día a digerir las múltiples tareas que se pueden llegar a acumular y tatuarse con el nombre de procrastinación en nuestra pierna. Y brazo. Y pie.

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