Qué nos enseña el coronavirus

Las consecuencias de la enfermedad infecciosa COVID-19, causada por un nuevo virus que no había sido detectado en humanos hasta la fecha, nos está enseñando lecciones de vida cada día. Esta semana, hemos querido ofrecer este espacio al equipo de Agua y Sal Comunicación para compartir cómo nos sentimos y qué nos está enseñando esta situación de aislamiento físico e incertidumbre.

Ya sabemos que de todas las experiencias podemos extraer tantas conclusiones como perspectivas tienen las personas. Vemos las cosas como somos y no como son, entonces, ¿qué estamos aprendiendo de esta pandemia y de sus consecuencias más directas como la reclusión en nuestras casas?

Lo que nuestra compañera Cora está aprendiendo:

  • Que podemos convivir 5 personas sin matarnos con organización y respeto.
  • Que hacer deporte en familia es mucho más divertido y eso lo podemos hacer (en situaciones normales) más bien poco, aprovechemos para hacerlo ahora.
  • Que los animales hacen mucho más por nosotros que nosotros por ellos.
  • Que los iaios y iaias son un tesoro, y poder verles y abrazarles es un lujo.
  • Lo valioso que es el aplauso de las 22 h que pasó a las 20 h de cada día y que en cada vecindario se cumple a rajatabla.
  • Que la libertad es lo más valioso que tenemos, que solo la apreciamos cuando nos coartan este derecho.
  • Que el cierre de las fronteras nos afecta mucho más de lo que nos pensamos y que a día de hoy todavía no sé cuando podré visitar a alguien que está viviendo en otro país.
  • Que tenemos un sistema sanitario envidiable y que el personal sanitario de este país es de los mejores del mundo.
  • Que cada día trabajadores “no tan afortunados” como nosotros que podemos teletrabajar, tienen que acudir a sus puestos de trabajo y tenerlo todo listo para que los demás podamos seguir viviendo (supermercados, farmacias, pequeño comercio…)
  • Que hay personas egoístas que no respetan las normas ni el bien común, que por mucho estado de alarma lo seguirán siendo, pero esta vez están quedando retratadas y el tiempo los pondrá en su lugar.
  • Pero lo más importante que he aprendido es que somos seres SOCIALES e INTERDEPENDIENTES, porque qué pronto echamos de menos.

Lo que nuestro compañero Pere está aprendiendo: 

Cuando nos pensábamos que todo era una continua rutina con tensiones propias del quehacer diario va y nos explota en la cara esta pandemia global, más propia de relatos, series o pelis de ciencia ficción. La alarma ha dado lugar al confinamiento y en una semana nos hemos dado cuenta de la fragilidad de nuestro entorno, de nuestras vidas y como me ha parecido leer estos días a algún tiri-tuitero: «éramos felices y no lo sabíamos».
Convivir encerrado en casa con niños nos está sirviendo para renovar votos como padres. Intentar apoyar a nuestros mayores y combatir su soledad como principal miedo, en cambio, nos desarma por momentos.
Ahora todo pasa a un segundo plano, todos los días son como un ‘día de la marmota’, donde, desgraciadamente, solo varía el número de contagiados o decesos. Por lo demás, todo parece haberse detenido, todo está regido por un maldito virus invisible que nos impone una distancia entre unos y otros, que, sin embargo, ha conseguido acercarnos.
Y seguro que cuando todo pase reconoceremos el valor incalculable de un abrazo, la mirada cómplice de cualquier persona anónima con la que nos crucemos, el efusivo saludo de un amigo o los besos, que a partir de ese nuevo día daremos.

Lo que nuestra compañera María de Quesada está aprendiendo:

Esta experiencia la vivo como un curso de atención plena para el universo. Solo podemos vivir el presente porque es lo único que tenemos, mañana es una incertidumbre y ayer fue un mejor o peor recuerdo, depende del día. Veo en cada momento de esta reclusión una oportunidad para que las personas autónomas nos reinventemos desde nuestras casas, para que la comunicación siga adelante y con más fuerza que nunca, #NoDejesDeComunicar; para que despertemos a un largo letargo en el que muchas personas vivíamos en una queja intermitente cuando todo lo teníamos. Pero la pregunta que me hago es, ¿acaso lo hemos perdido? Nuestra libertad sigue intacta dentro de nosotros y de nosotras, podemos seguir compartiendo, socializando, creando y manifestando sueños. Y el día que podamos volver a la normalidad que vivíamos antes del COVID-19, sin duda, será una fiesta. Salir a la naturaleza será un regalo, dar un abrazo a nuestros seres queridos una celebración y bañarse en el mar una experiencia maravillosa. Nunca volveremos a ser las mismas personas, seremos más pacientes, humildes, amables, empáticos, considerados y compasivos. El universo nos está dando una gran oportunidad para ser nuestra mejor versión, para brillar más unos junto a otras, como las estrellas lo hacen en el cielo siempre. Brillemos.

Lo que nuestra directora Desirée está aprendiendo:

Que es una situación difícil, a la que nos enfrentamos todos por primera vez en nuestra vida, es una afirmación irrefutable. La pregunta es: ¿cómo lo afrontamos? En comunicación sabemos lo importante que es para cualquier empresa tener elaborado un plan de crisis. Afrontarla así, te da margen de maniobra. Pero como no es el caso, nos toca improvisar. Leo en el último número de la revista Emprendedores, una entrevista al médico, conferenciante y escritor, Mario Alonso Puig, en la que dice «para triunfar en el mundo de la empresa, la resiliencia es más importante que el talento». Esa palabra, resiliencia. Ahora, más que nunca, la tenemos que poner en práctica. Debemos de ser capaces de salir de manera positiva de esta crisis a todos los niveles. Por nuestra parte, estamos haciendo todo lo posible, ya que tenemos claro que hoy, más que nunca, la comunicación es clave. Nuestro esfuerzo está centrado en apoyar a nuestros clientes para que no dejen de comunicar. Ayudarles a que sigan informando, a que sigan contando todo aquello que es necesario y relevante. Esto pasará.

Lo que nuestro compañero Javier está aprendiendo:

Esta situación está siendo complicada para todos, quizás para algunos más. Primero, me he dado cuenta de que ya no tengo la capacidad de atraparme en casa jugando a videojuegos o leyendo TODO el día como cuando era niño. El cuerpo me pide hacer ejercicio, salir, tomar el aire, socializar, estar con mis amigos, y creo que es bueno. Dejando esto de lado, también estoy aprendiendo que de los problemas se solucionan estando unidos, yendo en una misma dirección, colaborando entre nosotros y ayudando, y que el miedo es una forma de violencia y manipulación peligrosa. Aunque ya era consciente de esto, se ha dejado recalcar estos días a todos los niveles. Tenemos que quedarnos en casa, pero no por pánico al virus, sino por valentía, por el deseo consciente de que esto pase lo más rápido posible, por minimizar contagios. Mención especial a los sanitarios y toda la gente que se tiene que exponer pese a lo que estamos viviendo. Unidos esto acabará pronto.

 

Lo que nuestra compañera María José, está aprendiendo:

Si alguien me hubiera dicho que tendría que quedarme en casa sin poder salir, me habría parecido un argumento de ciencia ficción. Una película al estilo de Apocalipsis Zombie, La Guerra de los Mundos, Soy Leyenda, El Día de Mañana, historias que tienen en común la huida y la lucha por la supervivencia.

En este caso, el virus nos ha confinado en casa y no hay huida posible en el argumento. Es un viaje interior, de introspección. ¿Qué estoy aprendiendo? Aprender no diría, lo que estoy haciendo es recordar la importancia de las pequeñas cosas, intentar disfrutar cada momento. Además de practicar la respiración que te lleva a la calma.

Lo que nuestra compañera María Gil está aprendiendo:

El día que anunciaron que teníamos que estar 15 días en casa, os puedo asegurar que casi me vuelvo loca. Yo, que, como mi abuela dice, soy «de culo inquieto», impulsiva y estoy más fuera que dentro. Es la segunda semana sin salir, todos los días son iguales, pero me doy cuenta de que lo más importante es tener a tu familia cerca y sana, y que las pequeñas cosas, como abrazar o besar a tus abuelos, son realmente las importantes. Ahora, puedo decir que soy más tolerante y tengo algo más de paciencia, sobre todo con mi hermana pequeña, que está en la famosa edad del pavo, y que con voluntad y ganas, al final, todo se puede conseguir.

 

Un grito desesperado para que el periodismo recupere su sitio

En un momento en el que la actualidad manda, y por momentos nos supera, es cuando más echo en falta aquella función de altavoz riguroso de la información que ejercía el periodismo.

La democratización de la información, la irrupción del multicanal, las redes, las apps y porque no decirlo también, la victoria de la trama política sobre la urdimbre informativa, además de todo lo que ha supuesto la tecnología en los últimos 20 años han acabado por desestabilizar a un sector y a una profesión como la de periodista que resiste herida, en precario y sin recursos ante la avalancha de una sociedad (no maleducada, sino mal educada, que no se mal interprete) que valora solo la inmediatez y no distingue, más de lo esperado, lo verdadero de lo falso.

Noticias falsas

Las malditas fake news campan a sus anchas por grupos de whatsapp y por los muros de las redes sociales con formato de noticia, incluso bien maquetadas, imitando cabeceras y tipografías. ¿Y nadie repara a los dos segundos o al final del primer párrafo la falacia que esconden? ¿Tanto hemos perdido de análisis crítico? De ahí, que me atreviera unas líneas más arriba a denunciar la mala educación adquirida.

Incluso la automatización ha permitido que se dejen ver en las páginas web de los propios medios, sin que los propios editores reparen en ello, noticias extrañas, interesadas, capciosas que acaban por desvirtuar la función de los propios medios.

Los medios han perdido la batalla frente a la clase política, me da igual el color del aparato que haya detentado el gobierno. Han sufrido una usurpación silenciosa. Los medios clásicos han ido perdiendo su identidad, las nuevas generaciones no han accedido a ellos por falta de atractivo o falta de actualización del mensaje que ha derivado en distanciamiento. Y los medios de nueva creación, sobre todo digitales (muchos) parecen creados para generar distorsión más que información. Me exaspera tanto el pseudo medio de un tal Inda como el instrumento dirigido de la actual TV3, unos porque mienten sin reparo y otros porque adoctrinan con descaro. Me quema tanto el concepto de medios públicos con consejos de administración políticos, como la pérdida de interés que manifiesta la actual sociedad por una función como la nuestra que debiera ser clave para aspirar a una democracia real.

Si la política ejerce esa función sibilina de manipulación y la sociedad nos da la espalda y no valora la independencia y veracidad que debiera ofrecer nuestro ‘canal’ frente a los nuevos modos de comunicación, deberíamos dejar de mirarnos el ombligo y analizar en qué momento nos alejamos del camino o cuando empezó la audiencia – oyentes – lectores a dejar de seguirnos.

La saturación, el exceso de información, la pérdida de calidad y la falta de un filtro han dejado el gremio herido. Por eso este grito desesperado para que el periodismo recupere su sitio.

Y vaya si lo necesitamos en estos días de alerta sanitaria que se nos pueden hacer largos. Se agradece la cercanía de la radio, de la TV, de los digitales… y del papel como lectura reposada, siempre y cuando aporte valor, profundidad, análisis y diferenciación a lo que ya sabemos.

Foto destacada de Kaboompics.com

Artículo de Pere Ferrer Sanchís, consultor en comunicación en Agua y Sal, publicado en la edición de marzo de El Periódico de Aquí.

Podéis seguir las andanzas de Pere en Twitter e Ig como @perefe (s)

El Día Internacional de la Mujer es todos los días

El 8 de marzo celebramos el Día Internacional de la Mujer y es un buen momento para reflexionar sobre lo logrado, seguir avanzando en el camino del cambio y celebrar la valentía y la determinación de las mujeres de a pie que han jugado un papel clave en la historia de sus países y comunidades.

El mundo ha logrado cambios sin precedentes, pero nos preguntamos, ¿algún país ha logrado la igualdad de género en 2020?

Hoy existen restricciones legales que impiden a 2.700 millones de mujeres acceder a las mismas opciones laborales que los hombres. Menos del 25% de los parlamentarios eran mujeres en 2019 y una de cada tres mujeres sigue sufriendo violencia de género. Y el cambio está en nosotras, en cada una de las personas que formamos parte de esta sociedad global en la que nuestros hijos e hijas crecen. La «generación T», o generación táctil, nace en torno al año 2010 y se encuentra en pleno desarrollo educativo, el reto es que ellos y ellas crezcan en igualdad y la fomenten a sus familias y parejas.

Desde ya.

Hoy y ahora.

Hoy y ahora queremos dar voz en nuestro blog al equipo de Agua y Sal, y que cada persona exprese lo que este día significa para ella:

Javier Beltrán es estudiante de diseño en la Universidad Católica: «Pese a que no soy mujer, considero este día muy importante, y creo que debería de serlo para todos y todas. ¿Por qué? En mi familia las mujeres siempre han podido hacer todo solas. Han sabido sacar adelante su vida y su familia, han roto estereotipos y han superado sus límites sin ser ni conscientes de ello y con todas las trabas que implicaba, y sigue implicando ser mujer en muchos aspectos. Es necesario valorar todo este trabajo, por las mujeres que superaron penurias en el pasado, por las que luchan ahora y siempre, y para que la mujer del futuro no tenga que enfrentarse a la misma discriminación y desigualdad a las que aún se someten, por desgracia, muchas mujeres en la actualidad. El Día de la Mujer es un día para todas y cada una, de reflexión y protesta, y debería ser un punto de partida para la mejora, el cambio y el avance de nuestra sociedad».

María de Quesada es periodista, comunicadora en RRSS y profesora de yoga. «El Día de la Mujer fue ayer, es hoy y es mañana. Cada día es el día de la mujer en nuestras relaciones personales, laborales y sobre todo con nosotras mismas y nosotros mismos. Si somos más conscientes de los pequeños gestos diarios en casa, con la familia, en el trabajo y con cualquier persona desconocida en la calle el cambio existe. Que cada una de las personas seamos ejemplo del mundo de igualdad en el que queremos vivir y el que las nuevas generaciones hereden. Tomo como ejemplo de mujeres increíbles a mi abuela Rosario Ibáñez, que estudió la carrera de Ciencias Químicas en  los años 30 del siglo XX en València y fue la primera mujer licenciada en esta disciplina en España, haciendo caso omiso a las recomendaciones de su padre, que la paseaba a ella y a sus hermanas en calesa por la ciudad para encontrar marido; a mi otra abuela Encarna Bernabeu, que con una grave enfermedad que le paralizaba la pierna, crió a mi madre y a mi tío y sacó adelante todo lo que tenía que sacar; a mi madre, María José Herrero, mi gran ejemplo de valentía, honestidad y fortaleza, capaz de darnos a mí y a mis hermanas todo el amor que ella no ha recibido y más. Por todas ellas, todas las que somos y seremos, ¡feliz Día de la Mujer todos los días!».

María Bueno

Ilustración de María Bueno @pezonesrevueltos

Pere Ferrer es periodista y consultor en comunicación: «El Día de la Mujer se ha convertido para mí  en un homenaje a mi madre, que permanece muy viva en el recuerdo; un reconocimiento a mi mujer, todo un ejemplo de lo que supone educar y trabajar en estos tiempos; un agradecimiento diario a mi ‘dire y compis’ y en un deseo latente, para que en un futuro próximo no reparemos en que se puede distinguir a las personas por su género, que no haga falta hacerlo. Mi hija y su generación ya son más conscientes de ello».

María José Moreno es periodista y responsable de RRSS: «Siempre he sido feminista y no me planteó otra forma de ser. Es un hecho que, para mí, que me he criado en una casa con mayoría de mujeres, la igualdad y el respeto no era una cuestión de género. En mi familia se hablaba en femenino, antes de necesitar el leguaje inclusivo, el mundo era de colores y no distinguíamos entre chicos y chicas a la hora de elegir profesión, juego o ropa. En mi vida profesional, he tenido la suerte de trabajar con muchas mujeres profesionales y de tenerlas como jefas. Mujeres que saben de igualdad y no ponen barreras. En los últimos tiempos, soy consciente que, en la faceta de madre, hoy por hoy, hay mucha falta de feminismo. Lo veo en mi casa, y también en las casas de muchas amigas (que no en todas). La corresponsabilidad de las tareas cuando hay niños recae más en la mujer. Necesitamos más hombres feministas».

Desirée Tornero es periodista, emprendedora y directora ejecutiva de Agua y Sal Comunicación: «Será que he tenido mucha suerte, mis referentes son tres mujeres valientes, mi abuela, mi madre y mi tía. Desde pequeña las he visto liderar, emprender y criar. Las tres son ejemplo de fortaleza. Mujeres que en cada momento alzaron la cabeza y tomaron decisiones. A las tres me gustaría parecerme un poco».

María Gil es estudiante de periodismo en la Universidad Cardenal Herrera CEU: «El 8 de marzo es un día de alegría, de celebración, de estar orgullosa de ser mujer; de reivindicar que somos esenciales y necesarias en la sociedad. Es un día para recordar a aquellas que lucharon por nuestros derechos, pues gracias a ellas hoy podemos ser libres y llegar donde nos propongamos. El 8 de marzo es, sin duda, un día para estar unidas y pensar qué podemos hacer para que la igualdad sea realmente efectiva».

Cora Raga es graduada en Comunicación, Marketing y Relaciones Públicas  y gestiona contenidos, RRSS y publicidad: «Porque cada día sea 8M, por todos los ejemplos de mujeres en la historia y que no nos han dejado tener como referente, por las veces que no nos han tenido en cuenta y nos han hecho callar, por nuestras madres, abuelas, compañeras y amigas. Por las niñas que se merecen crecer en igualdad y sin estereotipos. Porque la igualdad es cosa de todas y de todos, no podemos dejar que nos sigan callando. “Nos quitaron tanto, que nos acabaron quitando el miedo».

 

Generación Igualdad

Este año el tema  en la ONU se denomina “Soy de la Generación Igualdad: Por los derechos de las mujeres” , siguiendo los pasos de la campaña de ONU Mujeres con el mismo nombre (Generación Igualdad) y que conmemora el 25º aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing (1995), la hoja de ruta más progresista para el empoderamiento de las mujeres y las niñas en todo el mundo

Hagamos que 2020 sea un año decisivo para las mujeres y las niñas en todo el mundo. Hoy y ahora.

Fuentes estadísticas: ONU

De romanos, vulvas no me salen

Nos han timado a todas y a todos. Desde que nos enseñaron que el masculino genérico incluía a las mujeres, empezamos a usarlo sin preguntarnos nada y a mí me han pasado cuarenta años. Hace poco, asistí con una amiga periodista a una charla de la filóloga, feminista y especialista en lenguaje inclusivo y no sexista, Teresa Meana. Tenía algunas dudas y, de repente, se  volatilizaron dando paso a una gran claridad. 

Si leemos:

Cansados, llegaron los tres al pueblo.

¿En qué pensamos?: ¿los amigos?, ¿los hidalgos?, ¿los chavales? Pues no, se trataba de dos mujeres y un caballo.

Todas nos transformábamos en todos en el momento en que un niño, adulto o hasta un caballo entraba en la sala. Fuéramos una o quinientas éramos todos. Todavía hoy seguimos siéndolo en muchos textos y bocas, aunque cada vez menos. Hoy sabemos, gracias a estudios como este del departamento de Artes Plásticas del IES Berenguer Dalmau (Catarroja), que el masculino genérico NO incluye a las mujeres.  Ni en el imaginario de la persona que lo lee, ni en el de la que habla o escribe. Podéis sacar vuestras propias conclusiones diciéndole a vuestras hijas o hijos que dibujen dos astronautas, tres presidentes y una sala de enfermeros (todos muy masculinos genéricos). El timo de la estampita en la lengua ha durado bastante, y ahora que tengo voz, voy a usarla de por vida.

Para la RAE, y tristemente para toda la sociedad, el uso genérico del masculino «tiene que ver simplemente con el principio básico de la economía lingüística». Se han ahorrado nombrarnos durante demasiados años, y ya es hora de emerger del limbo lingüístico para tener presencia en la imagen colectiva. Y si tú crees que estás incluida, allá va otro ejemplo:

Los romanos vivían en villas.

Si estás pensando en mujeres es porque te lo he sugerido yo antes, o porque eres del 0,1 % de la población. A mí se me presentan señores romanos con faldas, eso sí, y que vuele la imaginación. Pero de romanos, vulvas no me salen.

Aunque no ha sido siempre así en la historia, este fragmento del Decreto de expulsión de los judíos (y judías, claro), de 1492, nos descubre lo contrario:

«E mandamos que nadie de nuestros reinos sea osado de
recebir, acoger o defender pública o secretamente a judío nin judía pasado el término de julio so pena de confiscación de todos sus bienes. 
Dado en esta ciudad de Granada el Treinta y uno dí­a de marzo del año de nuestro señor Jesucristo de 1492. Firmado Yo, el Rey, Yo la Reina, y Juan de Coloma, secretario del Rey y la Reina quien lo ha escrito por orden de sus Majestades».

Teresa Meana dice lo siguiente al respecto de la citada economía del lenguaje: «No es una repetición nombrar en masculino y femenino cuando se representa a grupos mixtos. Son realidades diferentes y como tales deben ser nombradas. Así pues, no es duplicar ya que duplicar es hacer una copia y no es el caso. Tampoco es válida la objeción que remite a la economía del lenguaje. Éste es una herramienta a nuestro servicio, y son las inquietudes, vivencias y pensamientos que volcamos en él los condicionantes que realmente limitan nuestros usos, no el lenguaje en sí mismo».

Para mí, la economía del lenguaje es otro invento más para quien quiera ahorrarse a las mujeres. Señores y señoras de la RAE (que hay siete de cuarenta y cinco, por cierto), de ahora en adelante no me ahorraré ni una hija, ni una amiga ni una socia.

Llevo cuarenta años enterrada en la lengua «de todos» y en la mía propia. Pasaré todo lo que me quede desenterrándonos a todas de los todos, los ciudadanos, los humanos, los romanos, los alumnos, los estudiantes, los niños o los  empleados. Y si alguien tiene dudas, que yo las tengo y muchas, aquí tenéis algunas estrategias sacadas de este libro de la filóloga para combatir el uso sexista y androcéntrico del lenguaje. Porque las palabras NO se las lleva el viento. Gracias por tu labor inmensa, Teresa.

María de Quesada es periodistaprofesora de yoga. En Agua y Sal Comunicación gestiona RRSS y crea contenidos, puedes encontrarla como @MariaDeQuesada en las redes.

Soñar, proyectar, visualizar, crear

¿Con qué sueñas?, yo con ir a la India con mi mentora de yoga, viajar al Tíbet, explorar la meditación con niños y contárselo a mis hijos y todo al mundo, compartir mis pasiones y que las demás personas compartan las suyas conmigo.

Seguir creciendo, aprendiendo, fluyendo por esta vida que me encanta vivir con todas sus contrariedades. Rodearme de personas que me inspiran y participar en proyectos con los que me siento conectada. La lista sigue y sigue. Y este año he decidido crear un documento visual y físico para plasmarlos en mi pared y poder verlos cada día. En inglés le llaman vision board y en español es algo tan bonito como el mapa de tus sueños.

El mapa de tus sueños

En mi experiencia, para materializar los sueños el primer paso es ser consciente de ellos, visualizarlos y empezar a proyectarlos en el mundo cuántico que vivimos a través de una cosa tan sencilla como recortes de revista, dibujos, pegatinas, trozos de cosas que te recuerden o representen lo que quieres crear en tu mapa. De esta manera, a golpe de vistazo, podrás ver cada día por lo que estás vibrando: tus sueños. ¿A que emociona? Ya tenemos bastantes tareas en la lista como para añadir una que sea pesada, así que yo elijo ilusionarme, llenarme de la energía que me transmiten todas las cosas que quiero atraer a mi vida en este recién estrenado 2020 que va a ser mágico. Y por ahí empiezo a verme rodeada de niños meditando, haciendo yoga en la India con mi profesora al amanecer, viajando o estudiando.

Una vez has soñado tu sueños, proyectado tus ideas y visualizado tus proyectos queda pasar a la acción. ¿Cómo vas a materializar esos sueños? Solo depende de ti el que pasen a formar parte de la realidad, y todo pasa por soñarlos primero. La primera vez que me preguntaron que cuáles eran mis sueños me quedé un rato pensando sin saber qué contestar, ahora podría escribir un post cada día con cientos de ellos. Me veo en 2020 cumpliéndolos todos, llena de gratitud y sabiendo que todas las personas podemos conseguirlo si nos lo proponemos. ¿Te apuntas al mapa de los sueños?

María de Quesada es periodista y profesora de yoga. En Agua y Sal Comunicación gestiona RRSS y crea contenidos, puedes encontrarla como @MariaDeQuesada en las redes.

La isla de Alice, una historia de esperanza y superación

Alice pierde de un plumazo a su marido Chris en un trágico ¿accidente? y el mundo se para. Ella está embarazada de su segunda hija y su vida se contrae como su propio útero: empieza la vida D. C. (después de Chris). La primera novela para adultos del director de cine y guionista Daniel Sánchez Arévalo nos sirve la tragedia y el humor en el mismo plato.

Me sorprendió que Alice decidiera mudarse de su pueblo natal después de Chris. Sola, con un bebé recién nacido y una niña de seis años, tenía que empezar de cero sin familia ni amigos en una isla que a lo largo de cuatrocientas páginas se convertirá en un refugio de sí misma y en un reflejo de la esperanza de encontrar pistas. Porque Alice, desde que descubre que Chris no murió en la carretera que decía estar, decide emprender una investigación digna de cualquier cuerpo completo de policía de serie de Netflix para llegar a la verdad.

Chris llevó a Alice desde Providence (Rhode Island) hasta la isla de Robin (no la busquéis porque es inventada), cerca de Cape Cod (EE.UU) y allí empieza todo, ¿o termina? Me hubiera gustado más que la novela hubiera estado ambientada en Menorca, por ejemplo, porque me siento más identificada, está más cerquita y seguro que es igual o más bonita que la descrita por Sánchez Arévalo. Pero entonces, como bien me indicó mi amiga Nuri (que me dejó el libro), no sería posible que Alice (o mejor Alicia en Menorca) osara dejar a su hija mayor sola en una casa durmiendo mientras se llevaba a un bebé recién nacido en un coche de golf por una isla nevada (bueno, no estaría nevada pero haría viento seguro) y por la noche; y todo esto para poner chivatos y cámaras en los locales y casas de sus vecinos isleños. Esa locura solo podría pasar en EE.UU.

Enganchada

La novela entretiene, y mucho. Engancha Alice por su humor negro que destaca desde la página uno cuando empieza a contar su vida D.C. Engancha la manera que tiene Arévalo de relatar, de describir cada uno de los personajes, de hablar del amor desde la profundidad de la cotidianeidad y sobre todo, engancha la historia no resuelta de un marido aparentemente ejemplar que, eso seguro, esconde algo que Alice necesita descubrir para poder seguir viviendo en paz. Finalista del Premio Planeta, La Isla de Alice es una historia algo enrevesada  que cobra vida en un escenario idílico y que retrata a la perfección la clase alta estadounidense. Es sorprendente el conocimiento que tiene Sánchez Arévalo de esta cultura tan lejana como presente en nuestras vidas.

En las entrevistas el director de cine habla abiertamente de las terapias porlas que pasó de adolescente y que le llevaron a contar su propia historia en relatos que hoy hacen las delicias de los lectores y fans de su cine. Todas las personas deberíamos plasmar de alguna manera nuestras angustias e inquietudes para no dejarlas ahí dentro, y su manera de hacerlo es maravillosa. Gracias, Daniel, te ha salido cachonda en todo su drama.

María de Quesada es periodista y profesora de yoga. En Agua y Sal Comunicación gestiona RRSS y crea contenidos, puedes encontrarla como @MariaDeQuesada en las redes.

 

 

 

 

 

«Septiembles» y septiembres

Cada vez que llegaba septiembre sentía que me caían encima sacos de correos electrónicos, libros de texto, almuerzos y compras de más de cien euros que me enterraban bajo una montaña de estrés y temblores. Perdía kilos solo de pensar lo que me venía y, a veces, las vacaciones no eran tales porque mi cabeza vivía en el futuro próximo. Ese mes: «sepTIEMBLE».

Ahora siguen pasando todas estas cosas, seguramente algunas más. Y aunque los kilos los siga perdiendo, mi septiembre este año ha empezado el día 1 y no de agosto, precisamente. Lo primero que hice, y que me ha servido de mucho, es escribir en un papel cómo pensaba que iba a ser mi mes y en otro cómo quería que fuera en realidad. Gracias a Soraya Soler (emprendedora y facilitadora) por este ejercicio tan saludable.

Pensar y querer

Pensaba que iba a ser un septiembre agobiante y estresante, aunque yo en realidad lo que quería era que fuera relajado y sentirme descansada. Pensar y querer, la intención es muy poderosa.

Lo segundo fue pasar el mes de agosto haciendo más lo que me apetecía en cada momento y no tanto lo que otros decidieran por mí. Decir más no, respetar mis espacios y no pensar lo que iba hacer o no sino dejar más bien que surgiera de mí. Fluyendo, fluyendo, me leí cuatro libros (alguno muy recomendable que os contaré en breve), estuve con mi familia, hice yoga, medité, viajé y dejé espacios sin hacer nada. Esto es lo que más me cuesta del mundo: dejar de hacer para ser. Sin embargo, cuanto más he practicado el no hacer, más cuenta me he dado de lo necesario que es para mí. Pues María, no hagas tanto.

Ahora que ha arrancado el mes con reuniones, coles, papeleos, clases y esas listas preciosas e infinitas, las miro y las veo con sonrisa. Voy tachando cosas, sí, pero una detrás de la otra y no todas a la vez en mi mesa, en mi cabeza y en mi cama. Por fin, ¡un mes de septiembre!

María de Quesada es periodista y profesora de yoga. En Agua y Sal Comunicación gestiona RRSS y crea contenidos, puedes encontrarla como @MariaDeQuesada en las redes.

 

Vacaciones perpetuas

El verano pasado me di cuenta de algo: durante demasiados años en mi vida había estado esperando a que llegaran las vacaciones laborales para apretar el botón mental de descanso.

Estaba totalmente habituada a que alguien, desde fuera, me dijera cuándo tenía que levantarme más tarde, ir a la playa con mi familia, acostarme tarde, leer en el sofá, irme de viaje o echarme la siesta.

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Un verano con niños son realmente vacaciones

Hace poco tiempo ya escribía sobre la necesidad de las vacaciones y el calor. Ahora ya se sienten más cerca.

La primera quincena de julio ya me llevo a mis niños a la playa, a descansar y a disfrutar del agua. Mientras lo escribo, se me escapa una sonrisa y me pregunto si vacaciones con niños son realmente vacaciones (suspiro).

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No hay lugar para los mezquinos

Desde este blog hablamos sobre libros, gastronomía, viajes, comunicación… Esta semana el post pretendía dar la bienvenida al verano, una estación que nos encanta, pero la noticia del suicidio de Verónica se me ha quedado en el estómago y da vueltas sin parar en mi cabeza. Cada detalle de este macabro suceso es más indignante, más asqueroso.

Todas y todos tenemos un pasado, vivimos el presente y buscamos un futuro, Verónica ya no.

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