Nuevos tiempos, nuevos modelos, también. para los medios de comunicación

Nuevos tiempos, nuevos modelos, también para los medios de comunicación

En Agua y Sal Comunicación no dejamos de darle vueltas a un asunto. Si estamos apoyando a sectores y colectivos tan diversos como el del pequeño comercio, juguete, construcción, náutica, hostelería o deportes, entre otros, en su adaptación a este nuevo escenario. ¿A qué esperan los medios de comunicación?

Hemos visto o constatado como crecen las audiencias, lectores y páginas vistas en estos últimos meses, que ya nos parecen un lustro, al tiempo que ellos han sufrido al ver como menguan sus ingresos por publicidad. La crisis es así de cruel y contradictoria.

Ya no vamos a incidir en el exceso de canales, medios o soportes, en la inmediatez de las redes que secuestran el concepto de ‘primicia’ y desvirtúan la noble función informativa, la desafección creciente de los públicos, sobre todo, de las nuevas generaciones, la precariedad que afecta a la calidad del producto… Son tantos los detonantes negativos que insistimos en la necesidad de que los periodistas, los medios de comunicación y el periodismo, en general, encuentren ese nuevo espacio de rigor frente al ruido, de información de calidad y que despertemos nuestra conciencia y nuestro bolsillo a la hora de asimilar que bien valdrá la pena pagar por ello.

Desterremos esa idea superficial y fallida del ‘periodismo ciudadano’, sin que el ciudadano se aleje del periodismo, porque ‘dar’ con la información y ‘darle’ forma, es una tarea tan importante como cualquier otra y así debemos reconocerlo.

¿Pagamos por nuestra conexión de red, por una plataforma digital para ver cine o series, por el fútbol, por un videojuego online…? Paguemos, pues, por estar bien informados. Esa es la tendencia para que el periodismo recupere su independencia y su prestigio. Son nuevos tiempos y se imponen ya nuevos modelos también para los medios.

Poco a poco vemos como se producen nuevos intentos y desde esta humilde parcela, como facilitadores e intermediarios de la información, les animamos a ello. Nos llegan ejemplos dentro y fuera de nuestras fronteras; desde luego, fuera siempre van por delante. Pero conviene generar ese nuevo hábito de hacer valer la información y cobrarla para que el ciudadano se la tome en serio.

También es verdad que si el papel entra en caída libre es porque las cabeceras no han encontrado o buscado la fórmula para seguir siendo visibles en la calle, en el punto de venta que tanto han desatendido. También es verdad que los ingresos de publicidad convencional no son lo que eran, máxime en estos tiempos y sabemos de la rígida reticencia de los anunciantes a salir del papel. Pues adelante, pues, con el modelo de suscripción, de las aportaciones flexibles y voluntarias, de los foros, eventos o debates con patrocinios… Rastreen el mercado y busquen sus opciones, pero no dejen de informar de forma veraz, la sociedad necesita medios libres, estables e independientes.

Días atrás leíamos que cerca de 350.000 usuarios ya pagan por leer información digital en España. ¡Es un primer paso!

Pere Ferrer 

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