Septiembre, ¿me estresa o me embelesa?

Con el final del verano, como reza la canción, llega ese momento en el que muchos nos enfrentamos a un pensamiento.

El de enfocar el inicio de una nueva etapa, con todas las ventanas que podemos abrir. Hay personas que ven ese comienzo justo el día 1 de enero. Y hay otras, como la que suscribe, que ese comienzo lo ven en septiembre, coincidiendo con el arranque de un nuevo curso escolar. Quizá sea la niña que todavía llevo dentro.

Por eso creo que septiembre ‘embelesa’. Por ese horizonte de nuevas perspectivas que se pueden abrir. Aunque es cierto que también puede llegar a ‘estresar’ por cómo canalizar y organizar todas esas nuevas ideas y/o proyectos que ansiamos desarrollar después de haber descansado en verano.

Como sigo ‘embelesada’ quiero que dure esa sensación de fuerza e ilusión que dan las nuevas oportunidades. Retomar la ‘bendita’ rutina, con los niños en el cole. Los momentos de complicidad con los compañeros del trabajo. El deporte y las quedadas de fines de semana con amigos y familia. Esos pequeños momentos que nos llenan la vida.

Definitivamente, mi respuesta al titular sería: Sí, septiembre me embelesa.

Belén Vilarroya. Periodista y mamá, comunicación y redes en Agua y Sal Comunicación. Puedes seguirla en @Blenvilla 

«Septiembles» y septiembres

Cada vez que llegaba septiembre sentía que me caían encima sacos de correos electrónicos, libros de texto, almuerzos y compras de más de cien euros que me enterraban bajo una montaña de estrés y temblores. Perdía kilos solo de pensar lo que me venía y, a veces, las vacaciones no eran tales porque mi cabeza vivía en el futuro próximo. Ese mes: «sepTIEMBLE».

Ahora siguen pasando todas estas cosas, seguramente algunas más. Y aunque los kilos los siga perdiendo, mi septiembre este año ha empezado el día 1 y no de agosto, precisamente. Lo primero que hice, y que me ha servido de mucho, es escribir en un papel cómo pensaba que iba a ser mi mes y en otro cómo quería que fuera en realidad. Gracias a Soraya Soler (emprendedora y facilitadora) por este ejercicio tan saludable.

Pensar y querer

Pensaba que iba a ser un septiembre agobiante y estresante, aunque yo en realidad lo que quería era que fuera relajado y sentirme descansada. Pensar y querer, la intención es muy poderosa.

Lo segundo fue pasar el mes de agosto haciendo más lo que me apetecía en cada momento y no tanto lo que otros decidieran por mí. Decir más no, respetar mis espacios y no pensar lo que iba hacer o no sino dejar más bien que surgiera de mí. Fluyendo, fluyendo, me leí cuatro libros (alguno muy recomendable que os contaré en breve), estuve con mi familia, hice yoga, medité, viajé y dejé espacios sin hacer nada. Esto es lo que más me cuesta del mundo: dejar de hacer para ser. Sin embargo, cuanto más he practicado el no hacer, más cuenta me he dado de lo necesario que es para mí. Pues María, no hagas tanto.

Ahora que ha arrancado el mes con reuniones, coles, papeleos, clases y esas listas preciosas e infinitas, las miro y las veo con sonrisa. Voy tachando cosas, sí, pero una detrás de la otra y no todas a la vez en mi mesa, en mi cabeza y en mi cama. Por fin, ¡un mes de septiembre!

María de Quesada es periodista y profesora de yoga. En Agua y Sal Comunicación gestiona RRSS y crea contenidos, puedes encontrarla como @MariaDeQuesada en las redes.