Las fake news y el pin parental

Pin parental por aquí, pin parental por allá, mis hijos son míos, los tuyos también son míos y así todo el día. Pero a ver, esto, ¿a santo de qué? La respuesta es simple: a propósito de las fake news y la alarma social. Cuánto daño hace y cuánta desinformación.

Creo que, como comunicadores, estemos más o menos de acuerdo con unas ideas políticas o con otras, no podemos permitir afirmaciones como que: en el aula “los niños aprenden juegos eróticos”, que se utilicen imágenes y vídeos de performances o una academia de sexualidad para adultos en otros países, o que se está “homosexualizando a los niños” para decir que eso es lo que pasa en las escuelas españolas. Lo peor, que mucha gente se lo cree: tuits, noticias y cómo no, cadenas del fantástico WhastApp están llenas de estos mensajes virales.

Así que, desde aquí, reivindico la necesidad de denunciar bulos, fake news y otras barbaridades y, sobre todo, no darles difusión ni mucho menos credibilidad, porque estas falsedades se difunden más rápido que la verdad.

Además, ¿qué valor les estamos dando a todos los agentes sociales que trabajan por y para la educación: profesorado, consejos escolares y demás órganos de gestión con estas afirmaciones? Pues todo el contrario al que se merecen, se les está dejando a la altura del betún, cuestionando su autoridad, nos estamos entrometiendo en su labor docente y en la libertad de cátedra. (Esto no lo digo yo, lo dice Díaz Ayuso).

Charlas sexuales sobre menstruación

Y aquí una opinión: tengo casi 25 años, en todos mis años de escolarización, di UNA sola “charla sobre sexualidad” en la que nos explicaron “qué es la menstruación”. Os puedo asegurar que tuve (todos tenemos) INFINITAS dudas que hubiese querido que un adulto responsable (y aquí nadie piensa en sus padres) me hubiera ayudado a resolver, de manera que habría evitado miedos infundados y creencias ridículas. Solo os diré que en 3º de la ESO me quise hacer la chula y la interesante poniendo en un test de personalidad que quería ser sexóloga. Ale, ahí lo lleváis. Para terminar, y como estamos hablando de “movidas educativas” os mando deberes: ver la serie de Netflix «Sex Education».

Cora Raga gestiona contenidos, RRSS y publicidad en Agua Y Sal Comunicación y sí, es toda una crack en lo profesional y un amor en lo personal.

 

El nuevo Gobierno gestionará la Educación por fascículos

Han tenido que pasar más de 40 años de vida democrática para ver un primer Gobierno de la Nación de coalición. Nos ha costado tanto que ha habido que pasar por las urnas ‘cienes’ de veces en dos años, hasta ha habido que hacerlo muy amplio, el segundo más amplio hasta la fecha.

Y lo que más me llama la atención es la fragmentación de una cuestión tan delicada como la educación. Nada menos que cuatro ministerios para repartirse como cromos la que debiera ser una de las indivisibles perlas de la corona. También es verdad que el anterior gobierno ya desgajaba la materia en tres. Ahora la señora Celaá (PSOE) mantiene Educación y Formación Profesional, pierde la portavocía eso sí; Pedro Duque (PSOE – independiente) mantiene Ciencia e Innovación y pierde Universidades en beneficio de Manuel Castells, del que solo se hablan maravillas, que entra en escena por Unidas Podemos y nos queda Cultura y Deportes, que cae en manos de un antiguo alumno del EPLA (Godella), natural de Mislata: José Manuel Rodríguez Uribes (PSOE), el alcalde Bielsa estará orgulloso.

La cuestión es ¿ganamos o seguimos perdiendo en materia educativa? ¿De verdad vamos a gestionar mejor si repartimos ‘la cosa’ en cuatro ministerios? ¿De verdad habrá coordinación entre ellos y fluirá la comunicación? Porque, desde luego, Educación, Formación Profesional, Ciencia e Innovación, Universidades, Cultura y Deportes son partes de un mismo todo que ahora cuatro de sus veintidós señorías asumen por fascículos.

La mala educación

Y lo que más me preocupa, en estos tiempos de escasa educación, o lo que es lo mismo o peor, la imparable y creciente ‘mala educación’, convendría que nos tomáramos muy en serio qué educación tenemos y qué educación queremos. Cuántas veces hemos escuchado hablar de un gran Pacto de Estado por la Educación y este pacto nunca llega y cada vez vemos como el nivel educativo mengua como las reservas de agua en embalses y pantanos. Comprobamos que el único debate es ideológico o de confrontación al enfrentar enseñanza pública ante concertada o privada. Al tiempo que transferimos competencias para que cada territorio cuente la historia a su antojo; dejamos a su suerte a un profesorado que requiere más apoyos que nunca; nos olvidamos y se olvidan las familias del papel fundamental que juegan en todo esto; degradamos el papel formador de las universidades, convertidas en máquinas expendedoras de títulos o metemos en el cajón del olvido la formación profesional.

Gracias que, de tanto en tanto, surgen plataformas cívicas como YoLibre.org que reivindican el protagonismo que debe recuperar la educación y la libertad que se requiere para su eficaz desarrollo. Colectivos que ponen el foco en el verdadero problema que se resume en tres palabras: programa, programa y programa.

Cojan un libro de la ESO de sus hijos y resistan durante quince insufribles minutos sin que les sangren de dolor sus ojos.

La educación es lo único que nos puede salvar de todo, no la vendamos a cualquier postor por fascículos.

Artículo de Pere Ferrer Sanchís, consultor en comunicación en Agua y Sal, publicado en la edición de enero de El Periódico de Aquí.

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