Hablemos del suicidio

Hablemos. Y empecemos por nosotros, los medios de comunicación y profesionales de la información. Pero, ¿por qué hablar del suicidio?, ¿en serio? Si siempre nos dijeron en la carrera de periodismo que ese tema mejor ni rozarlo. Pues nos equivocábamos, y ahora hay que desaprender lo que nos enseñaron y aprender a comunicar, y hacerlo bien.

Por cada vez que hemos silenciado una realidad que, lamentablemente, se lleva diez vidas al día, hablemos. Las muertes por suicidio duplican a las de accidentes de tráfico, superan en once veces a los homicidios y en ochenta a los de violencia de género y es la primera causa de muerte no natural en España. Pues empecemos a tratar el suicidio en los medios de una vez por todas y hagámoslo bien. Y aquí reside la incomodidad, que nadie nos enseñó ni enseñó a las personas que nos enseñaban. Entonces, ¿por dónde empezamos?

El silencio de los medios

Los suicidios aumentaron en Estados Unidos un 10% tras la muerte del actor Robin Williams en 2014. En España, los casos crecieron un 17% tras el suicidio de Antonio Flores en 1995. ¿Tuvieron que ver los errores periodísticos en estos incrementos? Las personas expertas creen que sí.
Fallar en el tratamiento del suicidio (publicitar el método, el lugar, simplificar las causas…) puede provocar un efecto contagio en personas vulnerables. Acertar, al contrario, puede ser un pilar muy importante en la prevención. Pero no es sencillo informar bien sobre el suicidio. Tantas décadas de silencio ha dejado al periodismo huérfano de formación.

Buscando, buscando, ha llegado a mis manos el libro Hablemos del suicidio, escrito por el periodista de tribunales y sucesos de El Diario de Navarra, Gabriel González Ortiz. Hoy en día, Gabriel González forma parte de la Comisión Para la Prevención de Conductas Suicidas del Gobierno de Navarra creando lazos entre las instituciones, profesionales de la sanidad y la psicología y medios de comunicación. En sus páginas, el periodista afirma: «Se trata de hablar, pero bien. Es la idea. No podemos detallar el método con el que se ha suicidado una persona, ni publicitar una nota de suicidio. Tampoco simplificar la causa ya que obedece a una multitud de factores». Por el contrario, hay que destacar el fenómeno global y divulgar las estadísticas, contextualizándolo siempre con las personas expertas, así como difundir estudios. También dar voz a las personas que han perdido a un ser querido y aquellos que han sobrevivido a una tentativa».

Esta es una pincelada de la mucha y valiosa información que recoge este libro necesario en todas las universidades de comunicación y periodismo de España. Aquí os lo dejo.

Internet habla de suicidio

El Consejo Audiovisual de Cataluña elaboró un informe en mayo de 2017 buscando en Internet todos los contenidos asociados al suicidio. En Google aparecían 18,7 millones de resultados. El Consejo estudió una muestra bastante amplia de este total y concluyó que el 10% (1,8 millones de resultados) eran contenidos de riesgo. Hicieron la misma búsqueda en YouTube y determinaron que más de medio millón de contenidos eran de riesgo. Es decir, ya se está hablando del suicidio, y no lo hacen precisamente las personas más indicadas. En este sentido, Gabriel González declaró en una entrevista con el Diario de Navarra que cree que los medios de comunicación, asesorados por los profesionales que saben de este tema, «debemos dar un paso al frente, ejercer nuestra jerarquía y cumplir con nuestra función de servir a la sociedad. Tenemos que contribuir a cambiar la conversación pública en torno al suicidio».

La niña amarilla

Cuando tenía quince años intenté suicidarme y, después de veinticinco más, me hallo inmersa en un proceso intenso y muy personal en el que estoy abriéndome al mundo para contar mi historia y la de otras personas que un día quisieron desaparecer. Se trata de un proyecto de libro en el que, bajo el título La niña amarilla,  cruzo al otro lado del miedo para contar los relatos de personas que alguna vez han tenido pensamientos suicidas o hayan intentado acabar con su vida, empezando por el mío.

Estoy convencida de que abrazar a nuestras/os niñas/os amarillos es el primer paso para digerir la experiencia y transformarla en amor, y ese es el objetivo. Por el camino, quiero abrir un espacio en los medios y en la sociedad para hablar de este problema social que nos hiela y paraliza, hasta el punto de hacer que estas muertes sean invisibles. Pues no lo son, el sufrimiento de las personas supervivientes continua, el estigma social está presente y la vergüenza y la culpa nos acompañan hasta que entre todos y todas decidamos romper el tabú y, por fin, hablar.

Pues hablemos de suicidio, y hagámoslo mejor.

María de Quesada es periodista y profesora de yoga. En Agua y Sal Comunicación gestiona RRSS y crea contenidos, puedes encontrarla como @MariaDeQuesada en las redes.

No hay lugar para los mezquinos

Desde este blog hablamos sobre libros, gastronomía, viajes, comunicación… Esta semana el post pretendía dar la bienvenida al verano, una estación que nos encanta, pero la noticia del suicidio de Verónica se me ha quedado en el estómago y da vueltas sin parar en mi cabeza. Cada detalle de este macabro suceso es más indignante, más asqueroso.

Todas y todos tenemos un pasado, vivimos el presente y buscamos un futuro, Verónica ya no.

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