Teletrabajo para todos los cuerpos

Es indiscutible que la era post COVID-19 nos regalará nuevas maneras de trabajar con «tele» delante. ¿Hemos conseguido entender lo que significa trabajar a distancia y adaptarnos sin entrar en estado de agotamiento máximo?

El año 2012 marcó mi entrada en el maravilloso mundo del teletrabajo de la mano de la empresa americana Yelp. Yo me lo guisaba y me lo comía prácticamente todo. Me ponía mi horario, marcaba mis objetivos (siempre con la ayuda de nuestro guía y gran jefe Francisco Rábano), decidía cuánto tiempo invertía en qué y me marcaba metas semanales, mensuales, trimestrales y anuales. Toda una odisea para mí, que aterrizaba de un mundo de productoras de TV en oficinas con horarios de entrada y salida, hubiera trabajo o no, y tuviera más o menos sentido.

Me dieron un Mac y me echaron a volar. 

El primer año, sin hijos/as todavía y con embarazo, me pillé trabajando desde la cama, el bar de abajo de casa y el váter. Me dieron un Mac y me echaron a volar.  A cualquier hora del día sacaba el ordenador de debajo de las piedras para conectarme y parecía que el trabajo, que además adoraba, lo invadía todo. Y lo que más ocupaba era mi mente que jamás dejaba de idear, maquinar y traer hacia el frente (como la opción de Canva) más y más propuestas para mi proyecto de comunidad Yelp en València. Y detrás de toda esa maraña de ideas había horas y más horas delante de un portátil que fue como mi primer hijo antes de tener a Alfredo.

Y me agoté.

Me di cuenta de que no era la única que guardaba el portátil debajo de la cama  y se escondía de su pareja para abrir la pantalla un rato y «hacer solo unas cositas». Si lo has vivido sonreirás.

Me enganché totalmente.

Y no estaba sola.

Con la ayuda del gran equipo que tuve y un montón de personas que ya habían pasado por esta situación, aprendí a gestionar mi tiempo y a poner barreras físicas y mentales al trabajo. Es una práctica, y ocho años después sigo revisando continuamente estas rutinas saludables para el teletrabajo que comparto para quien le sirvan:

  • Priorizar a diario y semanalmente. Utilizo Google Calendar (aunque hay muchas herramientas) para asignar tareas a mis horas de trabajo.
  • Soy realista con el tiempo que dispongo y las tareas a realizar. Nunca me pongo más de tres tareas en un día y si resulta que las acabo y me sobra tiempo, pues fenomenal. Marco una como prioritaria (esa va a quedar hecha sí o sí) y las otras dos a continuación. Para marcar mis tareas utilizo la herramienta Momentum, que además es bonita y te da frases inspiradoras. Y las listas inacabables de tareas no van conmigo, me estresan más que motivarme.
  • Me pongo pausas. Soy incapaz de rendir tres horas seguidas sin parar a beber, estirarme o, ahora que los tengo tan cerca, jugar con mis peques.
  • Me motiva ponerme algo al fin de una tarea (bajar al perro cuando vivía, llamar a mi madre, bailar, cantar…).
  • Salir del entorno es refrescante. Si puedes, ¿por qué no ir a una terraza delante del mar a trabajar? El Wifi lo puebla casi todo y es un lujo que el teletrabajo te regala.
  • Ordenar y limpiar mi mesa se refleja en mi mente.
  • Separar los espacios en casa. Saber que el trabajo no lo ocupa todo porque se queda en la habitación que hayas decidido.
  • Coger las llamadas de mi madre siempre. Nada de lo que hago salva vidas y ella es más importante.

Seguro que me dejo muchas, pero estas son algunas de las que más me sirven cada día.

Por otro lado, estamos viviendo una situación temporal y excepcional en la que las personas que tenemos peques nos las vemos canutas para trabajar con ellos/as en casa. El teletrabajo nunca ha incluido dar clases de lengua, mates o sociales a los/las niños/as en horario laboral. Así que, si todavía no disfrutas de todas las ventajas del trabajo en remoto y estás deseando volver a la ofi, dale una oportunidad cuando esta excepcionalidad pase.

En Agua y Sal Comunicación teletrabajamos desde hace años cuando hace falta por motivos personales, de salud, familiares, para conciliar y en verano, por defecto. Lo tenemos integrado y la llegada del COVID-19 no nos ha pillado en ropas menores.  Y el equipo lo agradecemos mucho. Si eres empresaria/o y no confiabas en que las personas pudieran hacer su trabajo desde casa, ¿ya has observado que no solo sí pueden sino que, en muchos casos, lo hacen mejor y producen más?

Que cada día seamos un poquito más libres. Y para decidir si queremos teletrabajar  o no, también.

María de Quesada es periodista y profesora de yoga. En Agua y Sal Comunicación gestiona RRSS y crea contenidos, puedes encontrarla como @MariaDeQuesada en las redes.

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